El histórico Campamento El Trébol, uno de los asentamientos petroleros más emblemáticos vinculados al desarrollo de YPF en la región, volvió a ser escenario de un emotivo encuentro entre descendientes y ex pobladores que mantienen viva la memoria del lugar.
El campamento, fundado en 1938 y ubicado a unos 30 kilómetros de Comodoro Rivadavia sobre la Ruta Nacional 26, funcionó durante décadas como una verdadera pequeña ciudad petrolera, con viviendas para trabajadores, escuelas —entre ellas la N° 97— y una intensa vida comunitaria, hasta su desmantelamiento en 1968.
En la actualidad, el área continúa operativa bajo la órbita de la empresa PECOM, que en esta oportunidad acompañó el encuentro anual organizado por el Grupo Amigos del Campamento El Trébol.
Susana García, integrante del grupo y autora de un libro sobre la historia del campamento, relató que el recibimiento por parte de la empresa fue muy significativo para los asistentes.
“El encuentro fue maravilloso. Sentimos un gran acompañamiento por parte de la empresa. Desde antes de llegar sabían que íbamos a concurrir y nos esperaron. La sorpresa fue que al abrirnos las puertas del quincho nos recibieron los gerentes, y eso nos hizo sentir muy importantes”, expresó García.
Durante la jornada, los participantes compartieron recuerdos, anécdotas y vivencias que forman parte de la historia petrolera de la región. Estos encuentros se realizan desde hace más de 30 años, generalmente en los primeros meses del año, y reúnen principalmente a personas que vivieron su infancia en el lugar.
“Nos reunimos una vez al año y la mayoría somos de mi generación. Tengo 75 años y muchos de mis compañeros de escuela seguimos trabajando para que esta historia no se pierda. Queremos que se sumen nuestros hijos y nietos, para que conozcan lo que fue El Trébol”, destacó.
El Campamento El Trébol fue reconocido históricamente por su fuerte sentido de comunidad y por las actividades sociales que congregaban a vecinos de distintos puntos de la región. Según relatan sus antiguos pobladores, era habitual que familias de Comodoro Rivadavia y otros campamentos petroleros viajaran para participar en bailes y celebraciones.
Para quienes formaron parte de esa comunidad, el vínculo con el lugar sigue intacto. “La hermandad nuestra es muy grande. El hecho de juntarnos, abrazarnos y recordar a nuestros padres y abuelos, que vinieron desde otras provincias a trabajar aquí, es algo que no se puede romper”, concluyó García.