Sam Rivers, bajista de Limp Bizkit, falleció a los 48 años. Todavía se desconoce la causa de su muerte pero varios medios estadounidenses recuerdan que en 2011, fue diagnosticado con una enfermedad hepática, afectando el funcionamiento de su hígado.
En su momento, el bajista decidió tomarse un tiempo de la banda para enfocarse en su salud pero en 2017 recibe un trasplante de hígado, volviendo eventualmente a la banda en el año 2018.
La banda anunció su fallecimiento a través de una publicación de su Instagram, recordándolo no solamente como su bajista, sino como “magia pura”, agregando además que Rivers trajo una luz y un ritmo que nunca podrá ser reemplazado.