Desde la noche previa, los fanáticos acamparon sobre las avenidas Libertador y Sarmiento para asegurar un lugar cerca de la pista.

La jornada arrancó con una carga emotiva altísima: Patricio “Pato” Sardelli, de Airbag, interpretó el Himno Nacional con su guitarra eléctrica, sellando el inicio con un abrazo fraternal con el piloto. A las 12:57, el Lotus E20 de Alpine salió a pista. El grito del motor V8 a 18.000 revoluciones desató la euforia mientras Franco deleitaba al público con trompos y aceleraciones a fondo, saludando con una mano en las rectas.

El encuentro con la historia: la “Flecha de Plata”
Uno de los momentos más impactantes se produjo pasadas las 14:30. Tras un show de Luck Ra, Colapinto cambió el monoplaza moderno por una réplica de la “Flecha de Plata”, el icónico Mercedes-Benz con el que Juan Manuel Fangio conquistó el mundo. Con una bandera argentina en la mano y visiblemente emocionado, Franco recorrió el circuito rindiendo tributo al “Chueco”.

“Soñaba con algo así. Ver a tanta gente es increíble, ojalá la Fórmula 1 vuelva pronto a la Argentina”, expresó el joven piloto de 22 años, quien se mostró cercano a los fans en todo momento.
La organización debió contener los desbordes ante la apertura de vallados, en un evento que ya queda guardado como la movilización automovilística más grande de los últimos años en el país.

La exhibición culminará por la tarde con una última salida en el Lotus y un cierre a bordo de un colectivo descapotable para que Franco pueda recibir el cariño final de su gente.