En el marco de la 12° Expo Industrial, Comercial e Innovación Tecnológica que se desarrolla en el Predio Ferial, la bioconstrucción y el diseño sustentable se hicieron un lugar destacado a través de la propuesta de la maestra mayor de obras Gabriela Melo, quien presentó ante la comunidad las ventajas de edificar viviendas eficientes aprovechando los recursos naturales propios del entorno patagónico.
En diálogo con el programa La Tribuna, emitido por Radio Del Mar desde el Predio Ferial, la profesional detalló que el punto de partida es el diseño bioclimático y participativo: “Consiste en dialogar con el entorno: analizar la orientación del terreno, ubicar las aberturas principales hacia el norte para captar el sol, reducir los aventanamientos al sur —que es la fachada más fría— y generar cortinas de viento o aleros calculados para frenar la radiación en verano y permitir el ingreso de luz y calor en invierno”.
Respecto a la materialidad, Melo remarcó la riqueza del suelo local: “La tierra arcillosa que tenemos en todos nuestros cerros es espectacular para trabajar. Se combina con arena y paja para elaborar adobes o para la quincha, que es un entramado de madera relleno. Para los revoques gruesos también incorporamos bosta del hipódromo, que aporta fibra masticada y aglutinantes naturales que otorgan mayor resistencia al pastón sin costo alguno”.
Para las terminaciones exteriores y la protección contra las inclemencias climáticas, la especialista utiliza revoques y pinturas a base de cal aérea hidratada, engrudo de mandioca, ceniza de estufas a leña y baba de tuna como aglutinante impermeabilizante. Además, desmitificó los temores sobre la resistencia a los temporales de la zona: “El viento se resuelve con la estructura independiente, ya sea de madera u hormigón, mientras que la tierra cumple la función de cerramiento, igual que el ladrillo. Para el agua, la clave de los maestros es ‘un buen sombrero y buenas botas’: aleros amplios y sobrecimientos elevados con piedra o cerámico”.
En materia de habitabilidad, Melo destacó que los muros de tierra ofrecen aislación acústica y una óptima regulación higrométrica: “Es una pared porosa que respira, absorbe el exceso de humedad y la devuelve cuando el ambiente está seco, lo que beneficia a personas con problemas respiratorios”. Finalmente, en cuanto a los costos, estimó que el uso de materiales naturales permite abaratar entre un 10% y un 20% el presupuesto global frente a la obra tradicional, conservando las mismas instalaciones y aberturas de doble vidriado hermético (DVH) requeridas para la región.