A pocas horas del encendido discurso que el presidente Javier Milei pronunció ante la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el gobierno del Reino Unido asentó una respuesta formal en el registro oficial del organismo, marcando un endurecimiento diplomático al descartar cualquier instancia de negociación sobre la soberanía de las Islas Malvinas sin el aval de los isleños.
En su descargo, Londres afirmó no tener “ninguna duda” sobre su pretendida soberanía en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, e insistió con la aplicación del principio de autodeterminación. Sin embargo, la doctrina jurídica que sostiene la República Argentina y que respaldan las resoluciones multilaterales de la ONU —encabezadas por la histórica 2065 (XX)— establece que dicho principio no es aplicable a esta disputa: no existe un pueblo originario sojuzgado, sino una población implantada por la potencia ocupante tras la invasión y desalojo de las autoridades nacionales legítimas en 1833. Por ende, someter la integridad territorial de un Estado a los deseos de los ocupantes vulnera el derecho internacional.
En el mismo documento oficial, Gran Bretaña defendió los avances del controvertido proyecto petrolero Sea Lion en la cuenca marina circundante, calificándolo como una “actividad comercial legítima” bajo la tutela de las autoridades ilegítimas de las islas. Asimismo, tildó de “inaceptable” el régimen de sanciones civiles, administrativas y penales que la Cancillería argentina impulsa contra las empresas multinacionales que operan sin autorización sobre la plataforma continental.
Fuerte repercusión en la prensa británica
La réplica diplomática coincidió con una inmediata cobertura en los medios británicos. Cadenas como Sky News y el diario Daily Mirror hicieron foco en el rechazo de Milei a la supuesta autodeterminación y sus fuertes críticas al rol pasivo del organismo internacional.
Por su parte, The Guardian catalogó el discurso del mandatario argentino como un endurecimiento de la retórica sobre el Atlántico Sur y describió como “algo amenazante” la advertencia contra la explotación clandestina de recursos. En un plano más confrontativo, el tabloide The Sun llegó a calificar a Milei como un “tirano” que realizó una “escandalosa exigencia” ante la ONU.