En un giro clave para las investigaciones internacionales sobre la corrupción en Venezuela, el operador económico Alex Saab se declaró culpable este martes en los tribunales federales de Miami por los delitos de conspiración para el lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas. A través de un acuerdo alcanzado con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el empresario pagará una penalidad de USD 195 millones y aportará testimonios y documentación sobre maniobras que comprometen a altos funcionarios venezolanos.
La audiencia se desarrolló ante la jueza federal Kathleen Williams. Allí, Saab reconoció que a partir de 2015 participó de una red de sobornos y pagos ilegales articulada alrededor del programa estatal Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), iniciativa originalmente ideada para la distribución de alimentos a sectores vulnerables. Los fondos desviados terminaron en cuentas bancarias del sur de Florida mediante documentación comercial adulterada e importaciones simuladas desde Colombia y México, además de ramificaciones en operaciones petroleras irregulares ligadas a PDVSA.
El convenio procesal estipula que los fiscales norteamericanos recomendarán una pena en el rango inferior a los 20 años de prisión previstos por la carátula, beneficio supeditado a que su aporte resulte fidedigno y determinante para el avance de otras causas penales. El expediente judicial individualiza a figuras centrales como Álvaro Pulido Vargas, José Gregorio Vielma Mora, Emmanuel Enrique Rubio González y Carlos Rolando Lizcano, junto a otros implicados con identidad reservada.