Este lunes, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, funcionarios y oficiales involucrados en la elección del próximo Papa firmaron el juramento de confidencialidad exigido por la constitución apostólica Universi Dominici Gregis. De esta manera, quedó sellado el compromiso de reserva que regirá durante todo el Cónclave, que comenzará este miércoles 7 de mayo.
Además de los 133 cardenales con derecho a voto —de un total de 135 habilitados, aunque dos no asistirán por razones de salud—, el proceso requiere de la participación de personal eclesiástico y laico que cumple funciones técnicas, logísticas y de asistencia.
Todos ellos prestaron juramento ante el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell, acompañado por dos protonotarios apostólicos. La fórmula oficial establece que los involucrados deben guardar “el secreto absoluto con quien no forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto perpetuamente”, salvo autorización expresa del futuro Papa o sus sucesores.
También se comprometen a “abstenerse de hacer uso de cualquier instrumento de grabación, audición o visión de cuanto, durante el período de la elección, se desarrolla dentro del ámbito de la Ciudad del Vaticano”, y reconocen que romper este secreto implica una pena de “excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”.
Entre los que juraron se encuentran el secretario del Colegio Cardenalicio, el maestro de Celebraciones Litúrgicas, ceremonieros pontificios, religiosos de la Sacristía Pontificia, confesores en varios idiomas, personal médico, de limpieza, cocina, seguridad y transporte, incluyendo dos oficiales de la Guardia Suiza y el director de Seguridad del Vaticano.
El Cónclave de 2025 será el de mayor diversidad geográfica de la historia, con cardenales procedentes de 71 países. Para ser elegido Papa, un candidato deberá reunir al menos 89 votos, es decir, dos tercios del total de electores presentes en la Capilla Sixtina.
Fuente: Ámbito Financiero.