En el marco de la audiencia pública por la detención de los presuntos responsables de la muerte de Ángel López, el Ministerio Público Fiscal (MPF) detalló las circunstancias en las que se concretaron las aprehensiones y expuso los elementos reunidos hasta el momento en la investigación.
Según se informó en la audiencia, las detenciones se realizaron el 12 de abril, pasadas las 21:40 horas, tras un allanamiento en una vivienda ubicada sobre calle San Martín. Allí fueron aprehendidos Maicol González y Mariela Altamirano, quienes atendieron al personal policial al momento del procedimiento.
El fiscal explicó que el niño Ángel López permaneció entre los días 1 y 5 de abril bajo el cuidado de ambos imputados, en una vivienda precaria ubicada en zona de quintas, compuesta por un solo ambiente.
De acuerdo al informe preliminar de autopsia, el menor recibió al menos 20 golpes en el cráneo:
- 12 en la parte frontal
- 6 en la parte posterior
- 1 en cada lateral
Estas lesiones provocaron un edema cerebral severo, que derivó en su fallecimiento el 6 de abril en el Hospital Regional.
El MPF sostuvo que las lesiones fueron provocadas de manera voluntaria, descartando que se trate de un hecho accidental. Además, indicó que los traumatismos datarían entre 7 y 10 días previos a la autopsia y que fueron exclusivamente internos, generando hemorragias y un importante derrame sanguíneo en la zona posterior del cerebro.
En función de estos elementos, la Fiscalía imputó a Maicol González por homicidio simple, mientras que a Mariela Altamirano, madre del niño, se le atribuyó homicidio agravado por el vínculo, al considerar que tenía pleno conocimiento de la situación y no intervino para proteger a su hijo.
Testimonios que refuerzan la hipótesis fiscal
Durante la audiencia, el MPF mencionó múltiples testimonios que describen un contexto previo de violencia.
Una vecina declaró que aproximadamente un mes antes de los hechos observó a González salir de la vivienda con el niño en brazos mientras Altamirano gritaba a los vecinos que lo detuvieran, acusándolo de golpear al menor.
La misma testigo indicó que días antes había visto al niño usando una máscara de Spiderman, lo que llamó su atención, ya que aparentemente la utilizaba para cubrir golpes visibles.
Además, se mencionó que la mujer habría recibido mensajes de WhatsApp donde se señalaba que González habría quemado ropa del niño, lo cual fue considerado relevante por el juez al coincidir con elementos hallados durante el allanamiento.
Otros testimonios provenientes de exparejas y allegados también señalaron antecedentes de violencia infantil y de género, incluyendo episodios donde menores habrían sido encerrados o castigados.
Señales previas que habrían sido ignoradas
La docente del jardín al que asistía Ángel declaró que el 26 de marzo el niño llegó angustiado, con dificultades en el habla. Ante esa situación, fue convocada una maestra de apoyo terapéutico, a quien el menor habría manifestado que había sido castigado con baños de agua fría.
Por su parte, la médica forense indicó que era imposible que las lesiones no generaran síntomas previos, lo que contradice el relato inicial brindado por los imputados.
Según la Fiscalía, ambos señalaron que el niño fue hallado sin respirar durante la mañana del 5 de abril, luego de haberse orinado mientras dormía. Sin embargo, el relato presentó inconsistencias, ya que describieron movimientos dentro de la vivienda que no serían posibles debido a las reducidas dimensiones del domicilio.
También se expuso que una vecina que trasladó a Altamirano al hospital escuchó que la mujer manifestó temor de ir presa, además de indicar que el niño había presentado síntomas desde el día anterior.
Una única hipótesis investigativa
El Ministerio Público Fiscal sostuvo que la única hipótesis posible es que las lesiones fueron provocadas dentro del domicilio, en un contexto donde el niño permanecía exclusivamente bajo el cuidado de los imputados durante el feriado largo entre el 2 y el 5 de abril.
Asimismo, se indicó que distintos testigos describieron un ambiente de violencia constante y que el menor presentaba signos reiterados de descuido y maltrato.
La causa continúa en etapa investigativa, mientras se evalúan nuevas medidas procesales y periciales.