En el marco del segundo cruce correspondiente a los 16avos de final del Mundial 2026, la Selección de Brasil logró una clasificación agónica a los octavos de final tras derrotar por 2-1 a Japón en el último minuto de adición. El encuentro, que abrió la jornada de este lunes, dejó expuestas las dificultades funcionales que todavía arrastra el equipo conducido por el italiano Carlo Ancelotti, pero ratificó el peso individual de sus figuras para sacar adelante un partido durísimo.
Desde el pitazo inicial, el libreto de ambos seleccionados estuvo muy marcado: Brasil se adueñó de la posesión apostando a la amplitud y la movilidad, mientras que Japón se abroqueló con las líneas muy juntas esperando recuperar en bloque para lastimar de contragolpe. La estrategia asiática rindió frutos a los 29 minutos de la etapa inicial. Tras una notable acción individual que arrancó en la mitad de la cancha, el mediocampista Kaishu Sano sacó un derechazo milimétrico y muy esquinado que dejó sin respuestas al arquero rival y decretó la ventaja parcial.
Más allá de la sorpresa en el marcador, el gol de Sano disparó un fenómeno viral inmediato en las plataformas digitales. Los usuarios de las redes sociales e hinchas de todo el mundo no tardaron en notar una coincidencia cinematográfica: el volante nipón lleva en su espalda la camiseta número 24, el mismo dorsal asignado a Andy Johnson (Jun Misugi), el emblemático personaje de la mítica serie de anime Súper Campeones (Captain Tsubasa) que casualmente también enfrentaba a Brasil en los duelos internacionales de la ficción. “Esto es cine”, fue la frase que replicaron miles de fanáticos ante la increíble similitud estética y contextual del festejo del futbolista de carne y hueso con los fotogramas del dibujo animado.
Sin embargo, el sueño de la generación japonesa volvió a verse trunco en el complemento. Con la cancha totalmente inclinada y un Japón replegado cerca del arco de Zion Suzuki, Casemiro ganó de arriba a poco de iniciado el segundo tiempo para estampar la igualdad de cabeza. Cuando todo parecía indicar que el partido se encaminaba de manera inevitable hacia la prórroga, apareció Gabriel Martinelli en el minuto 96, el último de los adicionados por el árbitro. El delantero cruzó un remate de derecha letal que significó el desahogo total para el Pentacampeón. Con el pasaje a octavos de final asegurado, el Scratch aguarda ahora en la próxima instancia por el vencedor de la llave que disputarán Costa de Marfil y Noruega este martes.