A siete años del fallecimiento de Natacha Jaitt, la querella representada por el abogado Ignacio Barrios —en representación de Ulises Jaitt— presentó un pedido formal ante la Fiscalía General de San Isidro para revocar el archivo de la causa e investigar inconsistencias en el expediente.
La causa había sido archivada en marzo de 2024 al concluir que no existían elementos para sostener la hipótesis de un homicidio. Sin embargo, la querella insiste en que diversos elementos de prueba no fueron profundizados ni analizados con la rigurosidad correspondiente.
Los puntos cuestionados por la familia
Entre los ejes principales del reclamo se encuentra una diferencia de unos 33 minutos entre las llamadas de alerta policial y el despacho del servicio médico de urgencia durante la madrugada del 23 de febrero de 2019 en el salón Xanadú de Tigre. Asimismo, el letrado remarcó que testigos y presentes admitieron haber alterado la escena antes de la llegada de los efectivos, retirando pertenencias —como el teléfono celular de la víctima—, bebidas y otras sustancias.
Por otra parte, la presentación solicita auditar la trazabilidad de los peritajes realizados sobre el iPad y los dispositivos móviles de la víctima, revisar la copia forense del sistema de cámaras de seguridad (DVR) y convocar a una junta médico-forense. Este último punto busca contrastar los resultados de la autopsia con estudios médicos previos de Natacha y determinar con precisión las variables toxicológicas del deceso.