Como cada jueves desde hace más de cuarenta años, las Madres de Plaza de Mayo realizaron una nueva ronda alrededor de la Pirámide para reclamar justicia por sus hijos y familiares desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar. Esta vez, el histórico ritual estuvo atravesado además por la exigencia de la liberación de Milagro Sala, al cumplirse diez años de la detención de la dirigente social y referente de la organización Tupac Amaru.
Bajo un calor intenso que comenzó a ceder con la llegada de nubes grises sobre los característicos pañuelos blancos, la marcha comenzó puntualmente a las 15.30. Al frente de la ronda estuvo la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Carmen Arias, acompañada por Josefa “Pina” de Fiore, quien, pese a sus dificultades de movilidad, volvió a decir presente con un enorme esfuerzo.
Detrás de ellas, militantes y organizaciones entonaron consignas históricas como “vamos las madres, con fuerza van al frente” y “alerta que están vivos todos los ideales de los desaparecidos”, junto a cánticos vinculados a la coyuntura política actual: “para Milagro, la libertad; para Morales, el repudio popular”. Más atrás, otro grupo llevó adelante el tradicional pase de lista de los desaparecidos, pronunciando cada nombre seguido del grito colectivo de “presente”.
Con el correr de los minutos, turistas y transeúntes se acercaron con curiosidad al acto, algunos tomando fotografías y otros consultando por el significado de la ronda, que se mantiene viva como símbolo de memoria, verdad y justicia.
Consultada por la situación de Milagro Sala, Carmen Arias fue contundente. “Para nosotros, como tiene que ser para toda la gente que tiene sentimientos, es un atropello y una vergüenza lo que el poder está haciendo con esta mujer”, afirmó. Y agregó: “Al igual que con Cristina, son mujeres que han luchado siempre por el otro”.
La presidenta de Madres también remarcó el delicado estado de salud de la dirigente jujeña y cuestionó la falta de respuestas judiciales. “Ni siquiera la liberan en este momento que está enferma, teniendo ella toda la potestad para ser liberada. No lo hacen porque quieren callada a toda la gente que piensa diferente, las quieren sacar del medio como lo quisieron hacer con nosotras las madres”, concluyó.
Una vez más, la Plaza de Mayo fue escenario de un reclamo que se renueva semana tras semana, sosteniendo la memoria colectiva y denunciando las injusticias del presente.