El presidente del Instituto Provincial del Agua (IPA), Esteban Parra, analizó la situación hídrica que atraviesa Chubut y aseguró que los datos registrados durante los últimos 18 meses justifican la preocupación por la disponibilidad del recurso.
En diálogo con La Tribuna, por Radio del Mar, explicó que la provincia cuenta con el Código de Aguas y la Ley de Política Hídrica, que contempla la posibilidad de avanzar con una emergencia hídrica cuando existen datos técnicos que lo fundamenten.
Parra señaló que durante 2025 y hasta junio de 2026 las dos principales cuencas de Chubut, el río Senguer y el río Chubut, registraron una situación de sequía importante, con caudales y precipitaciones por debajo de los valores medios.
Un año marcado por la sequía
El titular del IPA explicó que durante 2025 se produjo una sequía extrema, caracterizada principalmente por la falta de precipitaciones níveas y de lluvias durante otoño, invierno y primavera, períodos fundamentales para la recuperación de las cuencas.
La situación se extendió durante los primeros meses de 2026 y recién hacia fines de junio comenzaron a registrarse precipitaciones y nevadas.
“Las dos cuencas presentaron situaciones de sequía importante con valores que están por debajo de los caudales medios de los ríos y también en las precipitaciones”, explicó.
En ese sentido, advirtió que el cambio climático está generando fenómenos cada vez más extremos, tanto de sequía como de abundancia de agua.
Como ejemplo, mencionó que los aportes registrados en el Dique Florentino Ameghino durante el último período fueron los más bajos desde su construcción, hace más de 60 años.
La obra del Senguer, clave para la regulación
Respecto de la obra que se ejecuta en la cuenca del río Senguer, Parra indicó que los trabajos avanzan en tiempo y forma y que, luego del receso invernal, se prevé retomarlos hacia fines de agosto.
La obra permitiría regular entre 120 y 130 hectómetros cúbicos en la parte alta de la cuenca.
“Eso representa aproximadamente lo que consume el acueducto durante casi tres años”, explicó Parra, en referencia al sistema que abastece de agua potable a Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, alcanzando a más de 300.000 personas.
Según adelantó, la finalización está prevista para el primer trimestre de 2027.
Sin embargo, aclaró que la obra no significa que desaparezca definitivamente el riesgo de cortes de agua.
“Hay que estar muy atentos al recurso”, sostuvo, y explicó que las obras de regulación permiten amortiguar los efectos de los eventos climáticos extremos, pero no eliminarlos.
Más agua subterránea para Comodoro
Parra también destacó el avance de las estrategias para ampliar las fuentes de abastecimiento de agua de Comodoro Rivadavia.
Históricamente, la ciudad cuenta con dos zonas de extracción de agua subterránea: Manantial y El Trébol. A ellas se sumaron otras cinco áreas con posibilidades de explotación.
Cuando todas estén activas, podrían representar un 25% más de agua para la ciudad.
“Es como si estuviéramos aprovechando otro dique, pero en aguas subterráneas”, graficó el titular del IPA.
El rol del lago Fontana y la evaporación del Musters
Durante la entrevista también se puso el foco en la importancia de la regulación natural que ofrece el sistema de lagos.
Parra explicó que el río Senguer aporta, en un año normal, alrededor de 1.500 hectómetros cúbicos, mientras que el acueducto que abastece a las ciudades de la zona sur extrae aproximadamente 45 a 50 hectómetros cúbicos anuales.
En contraste, señaló que el lago Musters evapora cerca de 500 hectómetros cúbicos por año.
Por este motivo, consideró fundamental poder almacenar y regular el agua en las zonas altas de la cuenca, donde la evaporación es menor.
Además, explicó que el río suele presentar mayores aportes entre agosto y diciembre, mientras que la disminución del caudal se produce principalmente durante enero, febrero y marzo, coincidiendo con los meses de mayor consumo.
Pidió cuidar el agua
Parra también hizo hincapié en la necesidad de mejorar la eficiencia en el consumo tanto del sector productivo como de los usuarios domiciliarios.
“Tenemos que empezar a generar políticas para cuidar el agua”, afirmó.
En ese sentido, destacó el caso de Rada Tilly, donde los controles y las políticas de consumo permiten alcanzar valores de litros por habitante por día más cercanos a los registrados en países europeos.
Finalmente, al ser consultado sobre el impacto que podrían tener proyectos vinculados a la minería o a nuevos desarrollos tecnológicos, Parra pidió analizar cada iniciativa de acuerdo con su consumo real de agua.
Explicó que existen procesos industriales que trabajan con sistemas de circuito cerrado y tienen un consumo relativamente bajo. Como ejemplo mencionó a Aluar, en Puerto Madryn, cuya utilización del recurso es reducida en relación con su actividad.
“Siempre es importante relacionar cuál es la cantidad que consumen. Se habla de mucho, pero también hay que relacionarlo con la cantidad”, concluyó.