El robo ocurrió de madrugada, cuando el delincuente ingresó a la casa de la mujer sin forzar ninguna cerradura. Tras maniatar y golpear a la anciana, se llevó 2.000 dólares.
La perspicacia de los investigadores, encabezados por el fiscal Gastón Larramendi, permitió detectar rápidamente las inconsistencias del relato. Al observar que ninguna de las aberturas de la vivienda había sido forzada, el círculo de sospechas se cerró de inmediato sobre el entorno familiar de la víctima, deduciendo que el asaltante poseía una copia de las llaves.
El análisis de las cámaras de seguridad terminó de confirmar la hipótesis. Las grabaciones mostraron un vehículo huyendo de la propiedad en el horario exacto del robo; un detalle revelador porque los detectives comprobaron que se trataba del mismo auto que, pocas horas después, el sobrino estacionó frente a la comisaría para acompañar a su tía a radicar la denuncia.
Deudas millonarias como móvil
La investigación reveló que Guevara, quien trabajaba como remisero y cobraba un plan social, atravesaba una situación financiera asfixiante con deudas superiores a los 12 millones de pesos con bancos y financieras. Irónicamente, la víctima lo había ayudado económicamente en el pasado para que pudiera comprar su casa.
En los allanamientos realizados en Del Viso, la policía secuestró una navaja y cerca de un millón de pesos que estarían vinculados al cambio de los dólares robados. También fue detenido el hijo del sospechoso por encubrimiento. El acusado se negó a declarar y permanece detenido por robo agravado.