La preocupación por el hostigamiento entre adolescentes a través de las redes sociales llevó a Yésica, una madre de Comodoro Rivadavia, a denunciar una situación que afectó directamente a su hija. Según relató en diálogo con Nuestras Mañanas por Radio Del Mar, existe un canal de WhatsApp denominado “Escraches”, en el que estudiantes de distintas escuelas secundarias de la ciudad publican mensajes ofensivos contra otros jóvenes.
La situación tomó una dimensión aún más delicada cuando encontró una publicación dirigida a su hija, identificada con nombre y apellido. El mensaje afirmaba que la adolescente ya no merecía estar en el colegio ni tener amigos y cuestionaba que no se hubiera quitado la vida cuando tuvo la posibilidad.
“Es terrible, lo peor es la señalización a ‘matate’”, expresó Yésica, quien contó que su hija había atravesado un intento de suicidio el año pasado y actualmente cuenta con acompañamiento profesional y familiar. Frente a lo ocurrido, manifestó su preocupación por otros adolescentes que pueden estar atravesando situaciones similares sin animarse a contarlas y sin contar con una red de apoyo.
“Yo, como mamá, dije: no me puedo quedar solamente a hablar con mi hija”, relató. Por ese motivo, decidió acercarse a la institución educativa para poner en conocimiento lo que estaba sucediendo. Según su testimonio, las autoridades hablaron con los estudiantes, pero posteriormente uno de ellos habría advertido en el grupo que las familias estaban denunciando el canal y propuso crear otro.
Se presentó en la comisaría para denunciar
Luego de informar a la escuela, Yésica se acercó a una comisaría para realizar una denuncia. Según contó, inicialmente le indicaron que debía dirigirse a Supervisión Escolar. Cuando manifestó que acudiría a la Fiscalía, la persona que la atendió se comunicó con esa dependencia para consultar si correspondía tomar la denuncia. Finalmente, le recibieron la presentación policial.
La mujer cuestionó las dificultades que, según relató, encontró al intentar formalizar el reclamo y se preguntó cuántas familias podrían estar atravesando situaciones similares sin saber cómo actuar o sin obtener respuestas.
También puso en discusión el argumento de que estos conflictos ocurren fuera de las escuelas porque se desarrollan en canales digitales. Para ella, el hostigamiento entre estudiantes requiere atención y respuestas tanto de las familias como de las instituciones educativas.
“Las escuelas dicen que son cosas que suceden afuera de la institución, que son canales de afuera”, señaló. Sin embargo, insistió en que es necesario prestar atención a las interacciones digitales de los adolescentes y no minimizar las agresiones que circulan a través de sus teléfonos.
“No nos podemos quedar solamente con hablar”
Yésica contó que, después de realizar la denuncia, habló con otra madre que atravesaba una situación similar y la alentó a presentarse también ante las autoridades.
“Hay que involucrarse más, no nos podemos quedar solamente con hablar”, sostuvo. En ese sentido, pidió que los adolescentes comprendan que los mensajes de hostigamiento pueden tener consecuencias y cuestionó que se utilicen expresiones que incitan al suicidio con tanta liviandad.
La mujer también recordó que el año pasado su hija había recibido mensajes amenazantes y que, debido a esa situación, tuvieron que cambiarle el número de teléfono. Según indicó, en aquella oportunidad no le tomaron la denuncia.
Su testimonio vuelve a poner el foco en el impacto del acoso digital en la salud emocional de los adolescentes y en la necesidad de escuchar, acompañar y actuar ante situaciones de hostigamiento. También remarca la importancia de que los jóvenes puedan pedir ayuda a un adulto de confianza y encuentren espacios donde hablar sin miedo a ser juzgados.
Si vos o alguien cercano está atravesando una crisis de salud mental, podés comunicarte de manera gratuita y confidencial con la Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental al 0800-999-0091, disponible las 24 horas, todos los días. Ante una emergencia o riesgo inmediato, acudí a la guardia del hospital más cercano o llamá al servicio de emergencias.