Con Enzo Fernández muy emocionado, con Messi abrazando a sus hijos y hablando a más de 90 mil espectadores en el Monumetal, con el corazón en la mano.
Desde temprano se vivía en las calles la tristeza, pero sobre todo la gratitud de todos, de grandes y chicos, hacia Messi. Por haber enseñado principalmente que cada vez que las cosas no salen, hay que insitir, levantarse y persistir. Resilencia, es la palabra que ayer muchos usaban para describir al astro argentino.
La jornada estuvo impregnada con una profunda carga emotiva, con un público que colmó las tribunas para ovacionar y acompañar en cada momento al capitán en su adiós ante su gente. Tras una primera mitad en la que el conjunto africano logró sostener el cero en su arco, los dirigidos por Lionel Scaloni destrabaron el marcador en el complemento.
El defensor Nicolás Otamendi -que también se despidió- se encargó de abrir la cuenta para encarrilar el triunfo argentino. Con el desarrollo controlado, el joven Nicolás Paz estiró la ventaja con el segundo tanto, mientras que sobre el cierre del encuentro llegó el momento más esperado de la noche: Lionel Messi estampó el tercer gol de penal para sellar la goleada y redondear una despedida inolvidable con triunfo, conquista y el reconocimiento eterno de todo el país.

