Ozzy Osbourne, cantante y líder de la banda Black Sabbath, murió este martes a los 76 años. El artista británico, conocido como el “Príncipe de las Tinieblas”, había sido diagnosticado con Parkinson en 2020 y el pasado 7 de julio se despidió de los escenarios con un show histórico junto a sus legendarios compañeros de banda.
“Es con más tristeza que las palabras pueden expresar que debemos informar que nuestro amado Ozzy Osbourne murió esta mañana. Él estuvo con su familia y rodeado de amor. Les pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en este momento”, expresó su familia en un comunicado firmado por Sharon, Jack, Kelly, Aimee y Louis.
Nacido en Birmingham, Inglaterra, en 1948, Osbourne formó Black Sabbath a los 19 años junto a su amigo Geezer Butler. Completaron la formación Tony Iommi y Bill Ward, dando vida a una de las bandas más influyentes en la historia del heavy metal.

Su último concierto con la formación original tuvo lugar en su ciudad natal, bajo el título Back to the beginning (“De regreso a los comienzos”). Allí, Ozzy le habló a la multitud con emoción: “I love you”, gritó, antes de cerrar un set con clásicos como Paranoid, War Pigs, N.I.B. y Iron Man. “Esta fue la última canción. El apoyo de ustedes nos hizo vivir una vida increíble. Muchas gracias desde lo más profundo de nuestros corazones”, dijo aquella noche.
El show fue un verdadero homenaje al legado de Black Sabbath y contó con la participación de Guns N’ Roses, Steven Tyler y Ronnie Wood, entre otros colegas que celebraron la trayectoria del artista.
A lo largo de su carrera, Ozzy grabó más de una docena de discos y alcanzó ventas que superaron los 100 millones de copias en todo el mundo, convirtiéndose en un ícono del heavy metal. Fue certificado multiplatino por la Asociación de Industria Discográfica de Estados Unidos y su influencia trascendió generaciones.
En Argentina, Ozzy se presentó cuatro veces: en 1995 actuó en los estadios Ferro y Obras Sanitarias con su tour Retirement Sucks, en 2011 regresó al Club GEBA y en 2015 se presentó en Ciudad del Rock.
Con su partida, la música pierde a una de sus figuras más emblemáticas, cuyo legado seguirá vivo en cada riff de Black Sabbath y en la historia del rock.