La piscóloga en diálogo con Nuestras Mañanas explicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que se registra un suicidio en el mundo cada 40 segundos, con especial incidencia en la franja etaria que va desde la pubertad hasta los 19 años.
La especialista explicó que el adolescente atraviesa una etapa de transición caracterizada por una fuerte inestabilidad emocional —a la que definió como un periodo de “psicosis adolescente”—, donde predomina la necesidad de ser visto y validado por su entorno. En este sentido, remarcó que las señales de alerta suelen manifestarse de manera previa a través de frases recurrentes, expresiones de desesperanza o cambios en el comportamiento, por lo que instó a los adultos a estar sumamente atentos a estas manifestaciones y a no subestimar el dolor juvenil.
Asimismo, puso el foco en la necesidad de recuperar espacios de comunicación profunda dentro del núcleo familiar, sugiriendo aprovechar momentos cotidianos como las cenas compartidas, sin interferencias de pantallas ni televisores, para generar un diálogo abierto donde el adolescente pueda expresarse sin juicios previos. “Todo lo que el adolescente hace es para ser visto; en el siglo XXI estamos muy complicados y a veces fallamos en la escucha”, reflexionó, señalando además el peligro de la imitación ante casos resonantes y el alto impacto emocional que generan las rupturas amorosas en esta etapa de la vida.