Un grupo de nadadoras de aguas abiertas volvió a desafiar las bajas temperaturas este viernes en la Costanera de Comodoro Rivadavia, donde ingresó al mar para realizar un entrenamiento en aguas frías como parte de la preparación para futuras competencias.
Antes de entrar al agua, una de las integrantes del grupo, Paula, explicó que la preparación previa es clave para afrontar el desafío de manera segura. “Hay que poner mucha cabeza, controlar las respiraciones y activar todo el cuerpo con un buen calentamiento para que después no sea tan duro el ingreso al agua y evitar lesiones”, señaló a Del Mar Digital.
Luego del calentamiento, las nadadoras ingresaron al mar con un objetivo claro: llegar hasta la boya y regresar, un recorrido que en esta época del año demanda entre 15 y 20 minutos de permanencia en el agua.
Por su parte, Ely destacó que el entrenamiento en aguas frías requiere un proceso de adaptación que lleva tiempo y disciplina. “Venimos entrenando hace cuatro años en aguas frías. Lo físico y lo mental son muy importantes. La constancia, ser permanente en el deporte, es lo más importante”, afirmó.

La deportista explicó que una de las metas que se planteó el grupo fue mantener los entrenamientos durante todo el año, independientemente de las condiciones climáticas. “Nuestra meta fue no suspender por las condiciones meteorológicas. Este es el primer invierno que nos metemos al mar sin traje de neopreno”, comentó.
Ely remarcó que la práctica del nado en aguas frías no debe realizarse de manera improvisada. “Es una actividad que tiene un proceso y una adaptación. La gente de Comodoro tiene que disfrutar los beneficios del agua gélida. El agua del mar es sanadora”, sostuvo.
Actualmente, las nadadoreas entrenan entre tres y cuatro veces por semana, convencidos de que la preparación física, el entrenamiento mental y la perseverancia son las claves para enfrentar uno de los deportes más exigentes que ofrece la naturaleza patagónica.