“El viernes me llamó para decirme que en la clínica le había ido bien, que estaba por buen camino. Cuando volvió con la señora que lo cuidaba, se metió esta gente y me lo arrebataron”, expresó René, visiblemente conmovido. El hermano de la víctima destacó que Nino era un hombre sumamente generoso: “Mucha gente venía al velorio y contaba lo que él fue con ellos. Ya no va a haber un Nino, ya no va a haber memoria porque era uno de los más viejos”.
Más allá del duelo, René Villarroel hizo un llamado a la vigilancia ciudadana y pidió controles más estrictos en los accesos a la ciudad: “Tenemos que salir por todos los asesinados, más allá de mi hermano. Creo que tenemos que hacer un control de las personas que entran, hoy en día entra mucha gente mala”. Asimismo, pidió a los vecinos no guardar silencio: “Donde nos quedamos mudos, la gente con malas intenciones se va a seguir metiendo. La policía tiene una limitación, tenemos que velar por nuestros hijos”.
Sobre el avance de la causa, René fue cauteloso para no entorpecer la investigación policial: “Hay algunos indicios, pero no podemos dar información porque no queremos dar pistas; si lo hacemos, se escapan o se quedan escondidos en sus casas”. La comunidad local permanece en alerta, unida por un pedido de justicia que trasciende este caso particular y apunta a frenar la ola de violencia.