El Sindicato Argentino de Obreros Navales y Servicios de la Industria Naval de la República Argentina encendió las alarmas tras la reciente decisión del Consejo Federal Pesquero (CFP) de incorporar 18 nuevos barcos poteros al caladero para la captura de calamar. En declaraciones vertidas a Blanco y Negro en Radio del Mar, el secretario adjunto del gremio, Ítalo Carrizo, cuestionó la velocidad del trámite de los permisos —que se sustentaron en un informe del INIDEP— y advirtió que la medida excluye a los astilleros argentinos en beneficio de la importación de buques extranjeros.
El referente sindical remarcó que el plazo otorgado por el CFP de solo 15 días para la presentación de los proyectos por parte de los armadores imposibilita la firma de contratos de construcción dentro del país. “En 15 días nadie puede presentar un proyecto para una nueva construcción. Conjuntamente con las cámaras de la industria naval solicitamos una prórroga de 180 días para que las empresas puedan encargar los buques a astilleros privados nacionales, pero el Consejo dio vía libre a la importación a casco desnudo o a la mano de obra en el exterior”, recriminó Carrizo.
La preocupación del sector repercute de forma directa en el ámbito productivo local. En el caso de Comodoro Rivadavia, la reactivación del astillero Patagonia Naval busca consolidar la formación técnica y la absorción de mano de obra en la región. Según datos proporcionados por el dirigente naviero, un buque potero de 70 metros de eslora genera aproximadamente 120 puestos de trabajo directos y cerca de 300 indirectos, una cifra crítica para contrarrestar los índices de desocupación que afectan a la zona patagónica.
Desde el gremio confirmaron que mantendrán reuniones de negociación con representantes del Consejo Federal Pesquero y áreas gubernamentales con el fin de frenar la importación de las unidades y exigir la anulación o modificación de los permisos otorgados. “Sin un proyecto industrial que abarque a todos los argentinos es imposible seguir construyendo; si no defendemos la obra nueva, la actividad queda reducida únicamente a tareas de reparación, las cuales no generan el volumen de empleo que el país necesita”, concluyó el referente gremial.