La medida fue solicitada por la fiscalía tras considerar que existe riesgo de fuga, a pesar de que la joven santiagueña ya se encontraba bajo medidas cautelares y con el uso de una tobillera electrónica.
El caso se originó el pasado 14 de enero en un bar de Ipanema, donde Páez fue denunciada por realizar gestos y proferir insultos racistas contra los empleados del lugar. Según la fiscalía brasileña, los registros de las cámaras de seguridad y los testimonios de testigos corroboran que la acusada llamó “mono” a una de las trabajadoras y reiteró las agresiones incluso en la vía pública, tras haber sido advertida sobre la ilegalidad de dichas conductas en territorio brasileño.
Por su parte, la defensa de la abogada sostiene que los gestos fueron una reacción a agresiones previas por parte del personal del establecimiento. En un video difundido recientemente, Páez manifestó su temor ante la orden de detención y denunció que se están vulnerando sus derechos, asegurando que siempre estuvo a disposición de la justicia desde el inicio de la investigación.
En Brasil, el delito de injuria racial contempla penas que oscilan entre los dos y cinco años de prisión. Hasta el momento, el juez interviniente había mantenido la prohibición de salida del país y la retención del pasaporte de la argentina, pero la nueva resolución judicial agrava su situación procesal mientras avanza la causa.