En diálogo con La Tribuna, Macarena Mendoza, profesora de Educación Física y técnica en Acompañamiento Terapéutico, compartió los detalles de Proyecto INCLU, un emprendimiento nacido el año pasado en Comodoro Rivadavia que busca promover la participación activa de personas con desafíos en el neurodesarrollo.
El espacio, que actualmente cuenta con alrededor de nueve alumnos divididos en grupos de infancias y adolescentes, funciona en el barrio Próspero Palazzo, más precisamente en Juan José Paso 191. Desde allí, el proyecto articula tres ejes fundamentales que Mendoza define como su fuerte: el deporte, las habilidades sociales y la autonomía. “Se necesita mucha prueba y error para que haya un aprendizaje significativo. Salimos de las terapias convencionales en espacios cerrados para ir a terreno firme”, explicó la fundadora.
A través de tres estímulos semanales, los adolescentes ponen en práctica situaciones cotidianas de la vida real: planifican un menú, aprenden a tomar el colectivo, asisten al supermercado, seleccionan los elementos, pagan y luego regresan a cocinar y limpiar. En sintonía con las demandas actuales, INCLU sumó talleres de accesibilidad tecnológica, enseñando a los alumnos a utilizar aplicaciones virtuales para abonar las compras, gestionar sus cuentas bancarias o cargar la tarjeta SUBE de manera independiente.
La actividad física central de la propuesta es la natación, dictada durante los meses fríos en la pileta municipal de Kilómetro 8. Sin embargo, el verdadero sello distintivo llega en el verano, cuando el grupo traslada sus entrenamientos al mar para practicar natación en aguas abiertas con trajes de neoprene y todas las medidas de seguridad correspondientes, un logro que requiere de una gran anticipación y un trabajo sumamente articulado con las familias.
El proyecto trabaja en red con los equipos interdisciplinarios de los concurrentes —psicólogos, acompañantes terapéuticos y terapistas ocupacionales— así como también con las escuelas de la ciudad, unificando objetivos comunes para abordar situaciones específicas. Al respecto, Mendoza destacó que el espacio está cubierto por las obras sociales a través del Certificado Único de Discapacidad (CUD) para chicos con autismo, TDAH o TGD, aunque celebró que también asisten alumnos sin diagnósticos que simplemente se sienten cómodos con sus compañeros.
Con el sueño de generar la mayor independencia posible para que los jóvenes tomen sus propias decisiones y deseos, Proyecto INCLU planea expandir sus horarios de cara al próximo año ante la creciente demanda local.
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