Un jet privado del modelo Learjet 60, que volaba desde el estado de Texas con destino a las Bahamas, se estrelló en una zona residencial del condado de Palm Beach, Florida, provocando la muerte de las nueve personas a bordo.
Entre las víctimas fatales se confirmó la presencia de la copiloto Nathalia Filgueiras, una aviadora de 20 años oriunda de la localidad de Boca Ratón.
El secretario de Transporte de los Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó de manera oficial que la totalidad de los ocupantes de la aeronave fallecieron de forma inmediata como consecuencia del impacto.
Asimismo, las autoridades policiales e integrantes de los equipos de rescate constataron que en tierra no se registraron personas heridas ni pérdidas materiales severas en las viviendas colindantes.
El impacto de la aeronave generó un cráter humeante en la zona residencial y dispersó fragmentos del fuselaje sobre la vía pública.
En el lugar del hecho, peritos de aviación civil y fuerzas de seguridad establecieron un perímetro de trabajo para resguardar las evidencias e iniciar las pericias correspondientes.
Investigación oficial y detalles del vuelo siniestrado
La aeronave involucrada pertenecía a la firma Upper Jets, una compañía especializada en vuelos chárter privados con sede central en Fort Lauderdale. Hasta la difusión de los primeros reportes, los representantes de la firma no brindaron declaraciones públicas sobre el estado operativo de la nave.
Por otra parte, los organismos intervinientes en el caso no difundieron de manera inmediata la nómina completa de los pasajeros que abordaron la aeronave en Texas.
Las labores de los investigadores se concentran en establecer las causas técnicas o meteorológicas que derivaron en la precipitada caída.
La madre de la joven aviadora, Camila Corteleti, confirmó públicamente en diálogo con medios internacionales que su hija formaba parte de la tripulación de la nave siniestrada.
A pesar de ello, aclaró que se desconoce si Nathalia se encontraba al mando de los controles principales al momento de iniciar el descenso instintivo o la pérdida de sustentación.
Trayectoria y formación profesional de la piloto
Nathalia Filgueiras era hija de padres brasileños y había comenzado su formación académica en el ámbito de la aviación durante el año 2020.
Con apenas 17 años, logró obtener su licencia de piloto privado mientras finalizaba el último año de sus estudios secundarios.
Al momento del trágico accidente, la aviadora acumulaba más de 1.300 horas de vuelo registradas en su haber profesional. Su capacitación técnica incluyó el paso por la academia American Flyers, entidad que cuenta con sedes de instrucción en los estados de Texas y Florida.
La pasión de la joven por el vuelo comenzó durante su niñez, inspirada por la actividad de su padre, Thiago Corteleti, quien se desempeña como piloto aficionado. De pequeña, Nathalia solía acompañarlo al aeropuerto de Boca Ratón para presenciar las operaciones de despegue y aterrizaje.
En declaraciones brindadas a la prensa, su madre rememoró la vocación temprana que manifestó su hija cerca de los 12 años de edad.
“Le encantaba la libertad. Era completamente diferente ver el mundo desde la cima”, afirmó Corteleti al recordar las motivaciones de la joven.
Declaraciones de la joven y proyecciones profesionales
En una entrevista concedida en el año 2023 a la cadena regional CBS12 del sur de Florida, Filgueiras había reflexionado sobre su experiencia en la aviación a temprana edad. “Me gusta ser diferente a los demás”, declaró en aquel momento al ser consultada sobre su rápida inserción técnica.
En ese mismo reportaje televisivo, la copiloto se refirió de manera distendida a la paradoja entre su capacidad para comandar naves y la conducción terrestre. “La gente me dice: ‘Oh, no sabes conducir’, y yo les respondo: ‘Sí, pero sé volar'”, manifestó textualmente en la entrevista.
Entre sus principales metas profesionales a futuro, Filgueiras aspiraba a incorporarse como piloto de líneas aéreas comerciales de gran porte. En sus publicaciones en redes sociales solía compartir información vinculada a sus avances técnicos y sus calificaciones aeronáuticas.
Los equipos de peritos federales continúan con el relevamiento de rastros e instrumental de navegación en la escena del accidente.
Las conclusiones definitivas sobre la tragedia aérea quedarán sujetas a los análisis técnicos de las cajas negras y las transcripciones de las comunicaciones con la torre de control.
La palabra de un especialista sobre el trágico accidente
La trágica caída de una aeronave privada en Florida generó conmoción tras difundirse los últimos audios emitidos por la tripulación antes del impacto.
El siniestro ocurrió mientras la máquina cubría la ruta aérea desde la ciudad de Austin con destino final hacia las Bahamas.
Durante el programa en streaming La Voz En Vivo, el ex comandante de vuelo Gustavo Jiménez analizó las causas probables que desencadenaron el accidente.
Los registros de audio revelan que la tripulación intentó esquivar tormentas severas antes de declarar la emergencia en pleno vuelo.
Datos del accidente aéreo
Según explicó Jiménez, la máquina transportaba a nueve personas a bordo e ingresó en una nube de tormenta con fuerte turbulencia y hielo.
Para intentar superar el fenómeno meteorológico, los pilotos solicitaron ascender al nivel de vuelo 370. Sin embargo, tras iniciar el ascenso, la aeronave comenzó a descender de forma descontrolada. Plataformas de seguimiento de vuelo registraron una velocidad de caída de 30.000 pies por minuto y una inclinación de 60 grados.
El impacto se produjo en las proximidades de la zona residencial de Mar-a-Lago, a pocos segundos de salir de la capa de nubes.
“El avión cayó como un pedazo de fierro del cielo”, graficó el experto sobre la pérdida total de sustentación de la unidad.