El emotivo desenlace se concretó cerca de las 10:00 horas, cuando Ponce se presentó en una sucursal de correo privado de su ciudad para retirar el sobre enviado desde el exterior. Lo primero que hizo al tenerlo en sus manos fue un gesto cargado de memoria: “Lo primero que hice fue olerla. Fíjate vos, ¿no? En mi conciencia pensaba que encontraba olor a la turba, a la trinchera en el momento de escribirla”, relató el excombatiente con los ojos vidriosos.
Una estafa que duró 42 años
La carta fue redactada en la soledad de las trincheras el 29 de abril de 1982, cuando Daniel tenía apenas 19 años, pocos días antes de que comenzaran los feroces bombardeos británicos en el Atlántico Sur. El soldado guardó ese escrito como un tesoro de supervivencia, pero en 1984, dos años después de finalizado el conflicto, el documento le fue arrebatado de las manos mediante un engaño: un falso emisario que se hizo pasar por secretario del célebre escritor Ernesto Sábato le pidió la correspondencia con la promesa de sumarla a un registro histórico, pero nunca la devolvió.

Décadas más tarde, el manuscrito apareció cotizado en dólares en el mercado negro de subastas digitales. Fue su amigo Jesús Lepes quien lo alertó tras ver la publicación en redes sociales. De inmediato, Ponce encabezó un trajín judicial y logístico junto a su abogado, Christian Burruchaga, logrando que la plataforma diera de baja la subasta y se iniciaran los trámites de repatriación de la pieza.
El momento en que todo se detuvo
Tras certificar que el papel era auténtico, el excombatiente no dudó un segundo y se trasladó de inmediato a la casa de su madre, Tita, de 93 años de edad. El periodista mercedino Fernando Guajardo logró registrar con su cámara el instante preciso del reencuentro, capturando un momento de una potencia emocional indescriptible.
Tita, sentada en su sillón, recibió el sobre, extrajo las hojas gastadas por el tiempo y volvió a leer las líneas que su hijo le había dedicado bajo el frío malvinense hace más de 40 años.