El nuevo aumento del combustible volvió a generar preocupación entre los trabajadores del volante en Comodoro Rivadavia. Remiseros de la ciudad aseguran que cada vez es más difícil sostener la actividad debido al incremento constante en el costo del combustible y la baja cantidad de viajes.
Uno de los trabajadores, que hace diez años se desempeña como remisero y además es jubilado, contó que el impacto en el bolsillo es cada vez mayor. “La verdad que es un aumento terrible lo que hemos tenido. No se puede comparar con el 2001; por lo menos en ese momento peleábamos, pero ahora no podemos”, expresó en diálogo con Nuestras Mañanas por Radio del Mar.
Según relató, en los últimos días el costo de llenar el tanque tuvo un incremento considerable. “Estábamos pagando entre 43 y 44 mil pesos y hace unos días fuimos a cargar la misma cantidad y ya eran 51 mil”, explicó.
El conductor indicó que habitualmente carga alrededor de 34 litros de combustible, lo que representa un gasto cercano a los 30 mil pesos cada dos días, dependiendo del dinero que tenga disponible. A esto se suma la escasez de viajes durante la jornada. “Hoy empecé a las 8 de la mañana y dentro de Comodoro hice solo dos viajes”, señaló.
El trabajador también mencionó que muchas veces deben esperar largas horas para conseguir pasajeros. “He estado hasta tres horas parado”, afirmó.
Además, advirtió sobre la competencia que generan las aplicaciones de transporte. “Nosotros estamos parados acá y Uber baja pasajeros y vuelve a subir”, comentó.
Frente a este panorama, reconoció que el futuro de la actividad es incierto. “No sé a dónde vamos a llegar, pero las cosas están dadas así y tenemos que ver hasta dónde aguantamos”, sostuvo.
En su caso particular, explicó que continúa trabajando a pesar de estar jubilado porque su ingreso previsional no alcanza. “La gente que tenemos una mala jubilación somos los que más sufrimos. Si no tuviéramos otra cosa, no sé qué haríamos”, lamentó.
Finalmente, reflexionó sobre la difícil situación económica que atraviesan muchas familias. “Me pongo a pensar en la gente que vive de changas, que muchas veces son los que más hijos tienen. Realmente no sé cómo hacen para vivir”, concluyó.