River Plate protagonizó una noche que quedará grabada en la memoria de sus hinchas. Cuando todo parecía encaminado a una eliminación histórica frente a San Lorenzo, el equipo de Núñez encontró vida en la última jugada y terminó celebrando una clasificación agónica a los cuartos de final del Torneo Apertura.
River, que jugó gran parte del encuentro con un hombre más, no lograba imponer condiciones y mostraba enormes dificultades futbolísticas. El nerviosismo se apoderó de las tribunas y desde distintos sectores del estadio comenzó a bajar un durísimo “que se vayan todos”, reflejo del descontento de los hinchas ante una actuación que parecía terminar en fracaso.
Mientras tanto, San Lorenzo acariciaba una victoria histórica. Ordenado y efectivo, el equipo azulgrana resistía cada intento del Millonario y se veía cada vez más cerca de los cuartos de final. Pero el fútbol tenía guardado un giro inesperado.
Cuando se jugaba la última acción del suplementario, apareció Juan Fernando Quintero. El colombiano lanzó un centro venenoso al área que nadie llegó a conectar y la pelota terminó metiéndose contra el palo para el inesperado 2-2. El Monumental pasó en segundos de la bronca absoluta a la locura total.
Con el envión anímico recuperado, River afrontó la definición por penales con otra energía. Sin embargo, el sufrimiento continuó. El arquero Gill les contuvo los remates a Galoppo y Kendry Páez y dejó a San Lorenzo a un paso de cerrar la serie. Pero allí emergió la figura de Santiago Beltrán.
El arquero millonario se transformó en héroe al taparle los disparos a Gregorio Rodríguez y De Ritis, sosteniendo con vida a River en el momento más crítico. En medio de la tensión, Gonzalo Montiel mostró toda su jerarquía para mantener la ilusión y el juvenil Joaquín Freitas convirtió un penal clave que terminó inclinando la balanza.