Cristian Graf se presentó este lunes de manera espontánea en la Fiscalía en lo Criminal y Correccional N.º 12, en el marco de la investigación por la muerte de Diego Fernández Lima, un joven de 16 años que estaba desaparecido desde 1984 y cuyos restos fueron hallados en mayo de este año en una casa de Coghlan.
El hombre, de 58 años, había sido compañero de Fernández Lima en la ENET 36 de Villa Ortúzar entre 1982 y 1983. Además, vivió en la vivienda de avenida Congreso 3742 donde se realizó el hallazgo y donde actualmente reside su madre. Graf pidió declarar de forma voluntaria ante el fiscal Martín López Perrando, pero no pudo hacerlo.
La investigación tomó un giro la semana pasada, cuando se confirmó que los restos óseos encontrados en mayo correspondían a Diego Fernández Lima. El adolescente había desaparecido el 26 de julio de 1984, después de decir que iba a visitar a un amigo. Desde entonces, su familia lo buscó sin éxito. Su padre falleció en 1991 creyendo que había sido secuestrado por una secta, y su madre, hoy de 87 años, aún lo esperaba.
Los restos fueron descubiertos por albañiles, enterrados a poca profundidad bajo una medianera. Junto a ellos había un corbatín similar al de un uniforme escolar, la suela de un zapato número 41, un reloj Casio, una ficha de casino y una moneda japonesa. La identificación se logró tras cotejar el ADN de los huesos con el de la madre del joven.
Un testigo señaló que Graf había sido compañero de curso de la víctima y vivió en la propiedad donde se encontraron los restos. Si bien figura como principal sospechoso, aún no fue formalmente imputado.