En diálogo con Del Mar Digital, el investigador Santiago Fernández detalló que los estudios comenzaron con la colocación de dispositivos que transmiten señales cada vez que las ballenas salen a la superficie para respirar. “Desde 2024 vinimos a instrumentar las Ballena Sei acá. Son dispositivos que emiten señal cuando sale la ballena a respirar y eso nos manda información sobre la posición del animal”, explicó.
Durante la primera campaña se utilizaron equipos que permanecieron activos alrededor de 35 días. Los datos obtenidos mostraron que los ejemplares permanecían dentro del Golfo San Jorge y zonas cercanas. “En esos primeros 35 días observamos que las ballenas se mantuvieron por acá. Una de ellas, instrumentada el 2 de abril, fue bautizada Malvina por la fecha en la que se realizó el trabajo”, señaló.
Según explicó Fernández, esos ejemplares se desplazaron entre distintos puntos de la región, incluyendo Pico Salamanca y Caleta Olivia, alejándose en algunos momentos entre 20 y 30 millas de la costa.
El gran avance llegó durante 2025, cuando el equipo incorporó dispositivos de mayor duración. Gracias a esa tecnología, los investigadores pudieron seguir a varias ballenas durante trayectos mucho más extensos. “Dos o tres de las seis ballenas instrumentadas comenzaron a migrar. Una llegó hasta la desembocadura del Río de la Plata y otras alcanzaron la altura de Río de Janeiro, en Brasil”, indicó.
Los registros también permitieron determinar que los animales realizaron esos recorridos lejos de la costa. “Fueron desplazamientos bien oceánicos, sin acercarse al continente”, agregó. Actualmente, los científicos continúan con una nueva campaña de monitoreo. Por el momento, una de las ballenas instrumentadas este año permanece en la región, aunque ya comenzó a desplazarse hacia el sur.
Fernández explicó que las grandes ballenas desarrollan migraciones periódicas entre áreas de alimentación y reproducción. “Las grandes ballenas son migratorias. Utilizan un área donde se alimentan y otra donde se reproducen. Acá vemos claramente que las ballenas sei vienen a alimentarse”, afirmó.
Sin embargo, todavía persisten interrogantes sobre el lugar exacto donde se reproducen. Los datos satelitales y los estudios genéticos comienzan a ofrecer algunas respuestas. “La reproducción todavía no se conoce con precisión, pero por lo que vemos a través de los rastreadores y de la genética, todo indica que estarían reproduciéndose en la zona de Brasil”, concluyó.
El seguimiento satelital de las Ballenas Sei representa uno de los proyectos científicos más importantes desarrollados en el Golfo San Jorge y permite avanzar en el conocimiento de una especie que, hasta hace pocos años, era prácticamente desconocida en las costas patagónicas.