La artista Gabriela Cenador presenta desde esta semana su muestra titulada “Reencuentro”, una exposición profundamente personal que refleja su proceso de recuperación tras haber sufrido una hipoxia pulmonar y cerebral a fines de 2024, un episodio que marcó un antes y un después en su vida.
Hasta ese momento, llevaba una vida activa y realizaba múltiples actividades. Sin embargo, tras el episodio crítico —en el que llegó a registrar apenas 53 de saturación de oxígeno— debió iniciar un extenso proceso de rehabilitación. “Volví a nacer”, resume al recordar aquel momento que puso en riesgo su vida.
Como consecuencia de la lesión cerebral, quedó con secuelas neurológicas que aún enfrenta. Entre ellas, dificultades en la motricidad fina del brazo derecho y una marcada hipersensibilidad a las luces, los sonidos y los espacios cerrados, situación que la obligó a permanecer durante meses prácticamente aislada.
Durante ese período, encontró en la pintura un refugio y una herramienta fundamental para sostenerse emocionalmente. “Nunca pensé que iba a estar ahí. El año que quedé encerrada solo pude pintar, y esto me salvó”, expresó.
Cenador trabaja principalmente con óleo, aunque en algunas de sus obras incorpora acuarelas y relieves, explorando el arte abstracto como forma de expresión. Según explicó, sus creaciones tienen un fuerte componente emocional: “Lo abstracto tiene mucho que ver con lo que deposita el artista en la obra y con lo que puede maravillarse quien la observa”.
Actualmente pinta con ambas manos, ya que el brazo derecho presenta limitaciones. “Tiene un tope de uso. Hay días en los que me levanto adolorida y no puedo levantar cosas con mucha fuerza”, relató. También explicó que la dificultad en la motricidad fina le impide realizar obras con límites muy definidos, ya que puede excederse en la aplicación de pintura.
La muestra “Reencuentro” reúne un total de 14 obras de distintos tamaños, que representan distintas etapas de su proceso personal y artístico. La exposición se realiza en el Hotel Lucania y cuenta con entrada libre y gratuita en cualquier horario, permitiendo que la comunidad pueda acercarse y conocer su trabajo.
A pesar de las dificultades, Gabriela continúa en rehabilitación y acompañada por un equipo médico interdisciplinario, integrado por profesionales locales y su neurólogo en Buenos Aires.
Más allá del resultado artístico, la muestra representa un símbolo de lucha, resiliencia y reconstrucción personal. “Soy una ciudadana más que en mis lienzos presenta el reto de seguir cuando la sociedad no acompaña”, reflexionó, destacando la importancia del acompañamiento social para quienes atraviesan procesos de salud complejos.
Cada obra expuesta es, para ella, una forma de expresar su historia y de reafirmar su decisión de seguir adelante.