Una conmovedora historia de desamparo y vulnerabilidad se conoció en las últimas horas en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Cristina Boussard, una mujer de 69 años, lleva nueve meses residiendo en una de las salas del centro asistencial tras haber superado dos accidentes cerebrovasculares (ACV) y haber recibido el alta médica.
Cristina llegó a Comodoro Rivadavia proveniente de Uruguay acompañando a su hija, quien tiempo después falleció. Previo a su internación en diciembre del año pasado, fue desalojada del lugar donde residía: “Me desalojaron y vine al hospital. Ya estoy de alta, pero no tengo a dónde ir”, relató con angustia.
Pese a tener otros hijos, la mujer indicó que no mantiene contacto con ellos y que su único sostén económico es un subsidio que percibía su hija fallecida. Aunque supo ganarse la vida elaborando comidas y amasando de forma independiente, las secuelas físicas hoy le impiden trabajar.
En los últimos días, la dirección del nosocomio le solicitó la devolución de la cama ante la saturación de las salas de internación y la constante llegada de pacientes a la guardia de urgencias. Si bien la mujer agradeció la calidez y el cuidado diario de los enfermeros y asistentes, teme quedar en situación de calle al no poder afrontar el costo de un alquiler: “Los alquileres están caros; si pago un alquiler, no como. Le pido a Dios que me ayuden a conseguir un lugar para irme”, expresó entre lágrimas.