La causa judicial que investiga al exdiputado Facundo Moyano por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género sumó nuevas declaraciones testimoniales. Se trata de tres efectivos de la Policía de la Ciudad que intervinieron durante las primeras horas del procedimiento junto a Candela Arizaga, quienes aportaron relatos con marcadas contradicciones ante la Justicia.
Por un lado, el inspector Matías Ríos ratificó el acta labrada durante la intervención oficial, en la que se consignó que la joven refirió haber sufrido “golpes y secuestro”. No obstante, durante su exposición ante la fiscalía, el agente modificó los horarios del operativo y señaló que los testigos civiles arribaron a la comisaría después de las 7:30, lugar donde se redactó el documento, lo que confirma que no presenciaron los hechos en el lugar de la intercepción.
En contraposición, la inspectora Estefanía Verón, designada como consigna para acompañar a la joven desde el momento del procedimiento, declaró que Arizaga nunca manifestó haber sufrido agresiones físicas ni encierro por parte de Moyano, y agregó que la joven creía que la intervención policial estaba vinculada a una causa por drogas.
En la misma línea declaró la agente Silvana Salerno, quien custodió el traslado de la joven hacia el centro de salud. La uniformada aseguró que Arizaga no presentaba lesiones visibles en el cuerpo, no hizo referencia a agresiones y que el cuadro general informado por el personal médico correspondía a un brote psicótico.