Una fuerte interna familiar sacude el entorno íntimo de Tini Stoessel. A pocos meses de su boda con Rodrigo De Paul y en la antesala de una extensa gira de recitales, trascendió que la artista solicitó hace tres meses una exhaustiva auditoría sobre la administración de su patrimonio y las sociedades comerciales que gestionan su carrera, bajo control de su padre, Alejandro Stoessel.
De acuerdo con revelaciones periodísticas brindadas en programas de espectáculos, la revisión contable detectó que los ingresos y dividendos generados por la actividad artística quedaban concentrados bajo la titularidad de su progenitor, sin que existieran contratos formales de cesión de derechos de imagen ni registros de la cantante como contratada dentro de las firmas.
El conflicto económico ascendería a una cifra cercana a los 70 millones de dólares. La tensión escaló cuando la artista decidió incorporar a un administrador externo para monitorear sus cuentas bancarias, a las cuales recién habría tenido acceso directo en los últimos meses tras no haber manejado personalmente sus finanzas en el pasado.
La disputa familiar emerge en un momento clave de su agenda profesional, con 14 fechas previstas en Argentina, otros 16 recitales en Latinoamérica antes de fin de año y una etapa europea programada para el inicio del próximo año en el marco de su tour.