Este domingo se conoció un extenso y profundo descargo de Juanita Tinelli en sus plataformas digitales, en el marco de la enorme repercusión mediática generada tras la denuncia por presunta violencia de género que radicó contra su expareja, Bautista Cuiña. La hija del conductor televisivo utilizó sus historias de Instagram para cuestionar el tratamiento público de su situación personal y la ligereza con la que se opina sobre su intimidad.
Sin aludir de manera explícita a la causa judicial que se encuentra en curso, la joven dirigió sus críticas hacia las sentencias y descalificaciones que se replican en las redes sociales. En su texto, lamentó que se intente transformar los aspectos más vulnerables de una persona en materia de ataque y cuestionó el impacto que las especulaciones tienen sobre el bienestar emocional. La modelo subrayó lo nocivo que resulta que se emitan diagnósticos apresurados sobre su salud y estabilidad psicológica a partir de fragmentos recortados de videos.

En un pasaje de fuerte introspección, Tinelli asumió haber cometido errores en el pasado y describió haber transitado por instancias de arrepentimiento, vergüenza y llanto en su vida privada. Sin embargo, contrapesó esas experiencias al remarcar que, más allá de los tropiezos y las reacciones erróneas que pudo haber tenido, sus publicaciones y actitudes también reflejaron el pedido de auxilio de una joven inmersa en un contexto adverso.
El pronunciamiento en las plataformas virtuales sumó un nuevo y sensible capítulo al conflicto que mantiene en el centro de la escena a la familia de la joven. Mientras el entorno de su expareja optó por tomar determinaciones drásticas respecto a su exposición pública tras el escándalo, el expediente penal promovido por la denunciante continúa su correspondiente tramitación bajo la órbita de los tribunales competentes.