Las estafas telefónicas incorporan nuevas modalidades y aprovechan herramientas tecnológicas para engañar a las personas. Una de ellas consiste en clonar voces de familiares o conocidos para realizar pedidos de dinero, una maniobra que puede resultar difícil de detectar incluso para quienes conocen bien a la persona cuya identidad está siendo utilizada.
Sobre esta problemática habló Marcelo Dos Santos, integrante de Proyecto Puente, en diálogo con Nuestras Mañanas por Radio Del Mar, donde explicó que detrás de estos engaños también puede existir una maniobra conocida como secuestro de línea telefónica.
El especialista relató el caso de un hombre que recibió un llamado de quien creyó que era su hijo. La voz era idéntica y el pedido de dinero parecía completamente habitual. Sin dudarlo, realizó una transferencia, pero tiempo después, al encontrarse con él, descubrió que nunca había solicitado esa plata.
“La voz era exactamente la de este chico”, explicó Dos Santos, al señalar que los delincuentes pueden utilizar herramientas para reproducir voces y generar situaciones de confianza que faciliten el engaño.
Cómo funciona el secuestro de una línea telefónica
Dos Santos explicó que una de las técnicas utilizadas por los estafadores consiste en obtener datos personales de la víctima mediante ingeniería social. Con información como el número de documento y otros datos identificatorios, pueden comunicarse con una compañía telefónica y solicitar un chip de reemplazo, simulando que el titular perdió su dispositivo o necesita cambiar la tarjeta SIM.
De esta manera, los delincuentes consiguen una copia del chip y pueden activar la línea en otro dispositivo. Como consecuencia, el teléfono original queda sin servicio y los estafadores pueden recibir llamadas y mensajes destinados a su verdadero titular.
“Lo que pasa es que hay que tener cuidado con la exposición de datos personales”, advirtió el especialista, quien remarcó que no se trata de una maniobra necesariamente compleja para quienes conocen cómo realizarla.
Una clave familiar para evitar las estafas
Entre las recomendaciones para prevenir este tipo de engaños, Dos Santos propuso establecer una contraseña o palabra clave compartida entre familiares y personas de confianza.
La idea es contar con una referencia que permita verificar la identidad de quien llama cuando solicita dinero o transmite una situación de urgencia.
Por ejemplo, si un familiar se comunica pidiendo una transferencia, se puede solicitar esa palabra acordada previamente. El especialista aclaró que debe tratarse de una clave difícil de relacionar con la persona y que no sea un dato público o fácilmente identificable.
También recomendó desconfiar de los pedidos inesperados de información personal al registrarse en páginas web y verificar para qué se solicitan esos datos antes de proporcionarlos.
Redes sociales, enlaces y contraseñas: otras medidas de prevención
Durante la entrevista, el integrante de Proyecto Puente también se refirió a los riesgos vinculados con Instagram y las compras a través de redes sociales. Advirtió sobre las publicaciones que ofrecen productos llamativos, promociones o supuestas novedades y que redirigen a sitios desconocidos.
En ese sentido, recomendó verificar que las páginas sean oficiales y evitar ingresar a enlaces sospechosos, ya que algunos pueden contener códigos maliciosos capaces de comprometer la seguridad de los dispositivos y las cuentas.
Asimismo, aconsejó mantener activado el doble factor de autenticación, una herramienta que agrega una instancia adicional de verificación para acceder a las cuentas.
Consultado sobre la seguridad de las contraseñas, Dos Santos explicó que actualmente es preferible utilizar frases que combinen palabras con números y caracteres especiales, en lugar de datos personales fáciles de descubrir.
“Las frases con algún carácter especial es lo más seguro que podés tener”, sostuvo. También desaconsejó utilizar fechas de cumpleaños como contraseñas y propuso construir claves más extensas, originales y difíciles de adivinar.
Finalmente, el especialista remarcó que la prevención comienza con pequeños hábitos: proteger los datos personales, verificar la identidad de quien solicita dinero y no actuar apresuradamente ante llamados o mensajes que generan urgencia.