Un sismo de magnitud 3,9 sacudió las inmediaciones del volcán Etna, en Sicilia, Italia, durante una jornada marcada por cambios en la actividad volcánica. El movimiento tuvo un hipocentro situado a un kilómetro de profundidad, por lo que se percibió con claridad en las zonas próximas al volcán.
El temblor provocó daños en la carretera Mareneve, uno de los principales accesos al volcán. Ante esta situación, las autoridades dispusieron cierres preventivos y enviaron equipos para inspección la vía y evaluar el alcance de los daños.
El episodio estuvo relacionado con la reactivación de la falla de Pernicana, una estructura volcano-tectónica ubicada en el flanco noreste del Etna. Hasta el momento, el movimiento no generó una nueva secuencia de temblores.
Cambios en la actividad volcánica
El movimiento se produjo mientras el Etna atraviesa modificaciones en su actividad. Durante la mañana, el cráter Vorágine finalizó una fase explosiva y dejó de emitir fuentes de lava y ceniza.
Después, el cráter Noreste registró una emisión de ceniza, mientras que los niveles del tremor volcánico descendieron hasta valores medios y bajos.
En ese contexto, el sismo sumó un nuevo factor de atención sobre el comportamiento del volcán, llevando a que se tomen medidas preventivas. Por el momento, no se informó que el movimiento haya provocado una nueva fase eruptiva del Etna.