Las localidades del norte de la provincia de Neuquén siguen de cerca la evolución de la actividad en la cordillera tras registrarse este viernes por la mañana una fumarola con dispersión de cenizas en el complejo volcánico Nevados de Chillán, ubicado en la Región del Ñuble, Chile. Debido a este pulso de material piroclástico, el macizo chileno pasó de la categoría verde a tener una alerta técnica amarilla vigente, una medida que activó los protocolos de monitoreo preventivo en ambos lados de la frontera.
El fenómeno meteorológico y geológico fue reportado oficialmente a las 11:00 horas por el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS). De acuerdo con las precisiones técnicas brindadas por Pedro Berríos, jefe de la Unidad de Emergencias del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), la emisión consistió en un pulso de cenizas emanado desde el cráter Nicanor. La columna de material en suspensión duró un par de minutos, alcanzó una altura estimada de 240 metros y logró ser divisada con total claridad por los turistas y pobladores de los sectores circundantes, quienes rápidamente viralizaron las grabaciones del evento.
A pesar de la espectacularidad de las imágenes que ganaron terreno en las redes sociales, las autoridades de la Región del Ñuble llamaron a mantener la tranquilidad comunitaria. El delegado presidencial regional, Diego Sepúlveda, remarcó a los medios locales que la situación se encuadra en los parámetros previstos para este nivel de alerta técnica: “Nos encontramos monitoreando la situación y el llamado es a informarse por los canales oficiales”, sostuvo. En sintonía, desde Sernageomin aclararon que este tipo de manifestaciones superficiales de corta duración son esperables bajo el actual estado de alerta amarilla y que, por el momento, no representan ningún tipo de riesgo o peligro inminente para las personas que habitan o transitan la región cordillerana.
Cabe recordar que el complejo volcánico Nevados de Chillán, situado entre las comunas chilenas de Pinto, Coihueco y San Fabián de Alico, es el único sistema subterráneo activo de la Región del Ñuble. Debido a sus antecedentes geológicos, ocupa el puesto número 10 en el ranking de riesgo elaborado por las autoridades trasandinas, siendo catalogado como un macizo de “muy alto riesgo”. Su historial reciente da cuenta de una alta recurrencia eruptiva, cuyo último ciclo de actividad continua se extendió entre los años 2016 y 2022.