El hallazgo original se produjo de manera accidental el 20 de mayo de 2025, cuando un grupo de operarios que trabajaba en una obra lindera observó la caída de restos óseos desde el terreno vecino. En las primeras semanas de cobertura, el caso tomó una enorme repercusión pública debido a una inesperada coincidencia edilicia: en esa misma casona de Coghlan supo residir el músico Gustavo Cerati entre los años 2002 y 2003. Si bien el líder de Soda Stereo no guardaba relación alguna con el hecho —ocurrido casi dos décadas antes de su mudanza—, la propiedad quedó señalada en el mapa del misterio.
Giro forense y el principal sospechoso
Con el avance de las pericias lideradas por el Equipo Argentino de Antropología Forense, la causa dio un vuelco drástico. Los investigadores confirmaron que los restos estaban sepultados en el patio trasero de la vivienda de la familia de Cristian Graf, quien fuera compañero de colegio de la víctima y que hoy aparece ante la Justicia como el principal sospechoso del crimen.
Los análisis forenses determinaron además que Fernández Lima fue asesinado de al menos una puñalada por la espalda antes de ser ocultado bajo tierra. La hipótesis principal apunta a un homicidio cometido hace más de cuatro décadas en el ámbito del círculo cercano del adolescente.
Los siguientes pasos en la investigación
El fiscal Martín López Perrando recibió en las últimas horas un informe clave de la División Prospección Geofísica de la Gendarmería. Tras un relevamiento autorizado por el juez Alejandro Litvak mediante la utilización de un georradar, los especialistas detectaron una anomalía subterránea muy próxima a la fosa original. Aunque el estudio técnico no es concluyente por sí mismo, los peritos sugirieron realizar una excavación manual inmediata para buscar restos óseos faltantes o pertenencias que ayuden a esclarecer la mecánica del homicidio.
Ante este panorama, el magistrado dictó una medida de “no innovar” por un plazo de 60 días sobre la totalidad del jardín del inmueble. La resolución judicial prohíbe de forma estricta cualquier modificación de la superficie y del subsuelo para preservar intacta la escena, mientras la Justicia intenta desenterrar las últimas respuestas de un crimen que permaneció oculto durante 41 años.