César Navarrete, geólogo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, dialogó con Nuestras Mañanas por Radio del Mar y analizó los movimientos geológicos que afectan a la Patagonia y explicó cuáles son los principales riesgos para Comodoro Rivadavia y sus alrededores.
El especialista señaló que, a diferencia de otras regiones de la cordillera, la ciudad no se encuentra particularmente expuesta a grandes terremotos, pero sí enfrenta riesgos vinculados con la geomorfología, el tipo de suelo y la erosión costera.
“Nuestros problemas geológicos son diferentes. Nosotros estamos bastante alejados de la zona andina y del límite de placa”, explicó Navarrete. En Comodoro, indicó, predominan rocas sedimentarias blandas, como areniscas y arcillas, que pueden fracturarse, deslizarse o generar movimientos cuando se mojan o se secan demasiado.
Deslizamientos, lluvias y erosión costera
El geólogo sostuvo que la combinación entre el relieve escarpado de la zona, las pendientes y el tipo de roca genera condiciones favorables para los deslizamientos de tierra.
“Esa combinación de factores nos trae muchos problemas, que son los deslizamientos y todos los movimientos de tierra”, explicó, y mencionó como ejemplos sectores de Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y alrededores.
También destacó el impacto de las marejadas sobre los sectores costeros. Según explicó, el avance del mar erosiona y socava las partes bajas de los terrenos, lo que puede terminar debilitando las zonas superiores y favorecer nuevos deslizamientos.
“Entre el deslizamiento y la marea es un combo que es muy fuerte”, resumió.
La situación del Cerro Hermitte
Navarrete también se refirió a las obras que se llevan adelante en el Cerro Hermitte para reducir el riesgo de nuevos movimientos. Consideró que los trabajos realizados por la empresa, junto con profesionales de la Universidad, pueden generar resultados positivos debido a la experiencia con la que cuenta la firma en este tipo de intervenciones.
El especialista recordó además que la zona ya había sido señalada décadas atrás como un sector inestable. “Es una zona que ya se había indicado a principios de los años 2000, que era una zona que no se debía habitar”, afirmó. También mencionó informes de geólogos de la Universidad realizados en la década de 1950 y otro estudio del Servicio Geológico Argentino de 2002 que advertían sobre los riesgos de construir en ese sector.
Reclaman mayor vínculo entre la ciencia y la planificación
Para Navarrete, uno de los principales desafíos hacia el futuro es mejorar la comunicación entre quienes generan conocimiento científico y los organismos encargados de planificar y ejecutar obras.
“Deberíamos estrechar los lazos y la comunicación entre nosotros, que estamos generando conocimiento de manera permanente, y la gente que está encargada de prever y hacer las obras”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la Universidad cuenta con profesionales capacitados para realizar estudios y monitoreos sobre los movimientos del terreno. “En la universidad tenemos geólogos, tenemos ingenieros que perfectamente, de hecho, como lo demostraron en el Hermitte, pueden hacer estudios de primera calidad necesarios para este tipo de movimientos”, afirmó.
Un monitoreo sísmico inédito en la Patagonia
Durante la entrevista, Navarrete también explicó el trabajo que lleva adelante la Universidad junto con instituciones de Países Bajos, China y Australia para estudiar la actividad sísmica en Chubut y Santa Cruz.
A fines de 2025 se instalaron decenas de sismógrafos en ambas provincias. El objetivo es reunir información que permita identificar fallas activas y determinar qué zonas y ciudades se encuentran próximas a ellas.
“Hoy en día tenemos alrededor de 40 aparatos tomando datos que nos van a permitir saber si hay fallas activas, que sabemos que hay, y dónde están”, explicó.
Según detalló, los equipos continúan registrando información y se espera reunir los datos durante el próximo año para luego comenzar a analizarlos. “Esperamos levantarlos a mitad del año que viene. Juntar toda la información y de ahí medio año, un año más, ya vamos a empezar a tener datos que van a ser muy importantes para reconocer las zonas sísmicamente activas”, indicó.
Navarrete sostuvo finalmente que los movimientos del terreno forman parte de la dinámica natural de la región y que el desafío está en conocerlos, monitorearlos y utilizar esa información para reducir los riesgos.
“Los movimientos van a continuar, son propios de la zona, especialmente lo que tiene que ver con deslizamientos”, concluyó.