La situación del control poblacional de perros y gatos en Comodoro Rivadavia llegó a su punto limite. Según el registro estadístico detallado del servicio veterinario municipal, el año 2025 cerró con una cifra que preocupa tanto a proteccionistas como a la comunidad en general: apenas 4.980 castraciones quirúrgicas realizadas, frente a las 7.118 registradas durante 2024. Esta reducción del 30% en la capacidad de intervención del Estado no es solo un dato administrativo; es un golpe directo a la salud pública de la ciudad.
De acuerdo con los datos extraídos de la plataforma oficial de transparencia (https://datos.comodoro.gov.ar/) la caída en la actividad es sostenida. Mientras que en 2024 los picos de trabajo en julio y agosto permitían proyectar un crecimiento en el control, el 2025 mostró una dinámica mucho más debilitada, alcanzando su punto máximo recién en septiembre, pero sin lograr compensar el déficit anual.
El desglose de los datos revela que el servicio sigue recayendo mayoritariamente sobre las hembras (más del 63% de las intervenciones) y que los felinos son la especie más castrada. Sin embargo, la escala de intervenciones actual resulta insuficiente para una ciudad con la extensión territorial y la densidad poblacional de Comodoro.
Un servicio inaccesible: el cuello de botella
La raíz del problema también reside en las barreras de acceso al servicio. Actualmente, el sistema municipal presenta fallas estructurales que desalientan el cuidado responsable:
Centralización extrema: Existe un solo puesto de castración para toda la ciudad, obligando a los vecinos de barrios periféricos a trasladar animales —muchas veces de gran porte o sin movilidad propia— a través de largas distancias.
Burocracia de turnos: El sistema de turnos es presencial y se limita a un solo día, lo que genera filas interminables y deja fuera a la gran mayoría de la población trabajadora que no puede ausentarse de sus obligaciones por un turno que, muchas veces, no llega a conseguir.
Consecuencias: Una bomba de tiempo sanitaria
La sobrepoblación animal, consecuencia directa de esta baja en las esterilizaciones, tiene efectos devastadores que van más allá de la salud de los perros y gatos:
- Zoonosis y parasitosis: El aumento de animales sin control sanitario en la vía pública incrementa la circulación de enfermedades transmisibles a los humanos, como la rabia, la sarna y parásitos que afectan especialmente a niños en espacios públicos.
- Accidentes y seguridad: Una mayor cantidad de perros sueltos deriva en un incremento de accidentes de tránsito y ataques a peatones o mordeduras.
- Impacto ambiental: Las heces acumuladas en la vía pública y la rotura de bolsas de residuos por animales hambrientos generan focos de contaminación y tapan los desagües pluviales.
El pedido urgente: Programa de Equilibrio Poblacional (PEP)
Ante este escenario, grupos proteccionistas exigen la implementación inmediata del Programa de Equilibrio Poblacional (PEP). Este programa no es una sugerencia, sino una necesidad técnica para revertir la tendencia actual.
El PEP propone un cambio de paradigma: el servicio debe ser masivo, gratuito, sistemático, extendido, temprano y abarcativo. La única forma de frenar el crecimiento exponencial de la población animal es castrar al menos el 20% del total de perros y gatos anualmente, de forma descentralizada (llevando el quirófano a cada barrio) y con turnos accesibles de forma digital o telefónica.
Sin una política pública que entienda la castración como una inversión en salud y no como un gasto, Comodoro Rivadavia se encamina a una crisis sanitaria difícil de revertir. Los números de 2025 son un llamado de atención: el Estado debe volver a las calles antes de que la sobrepoblación sea inmanejable.
Fuente de datos: Registro mensual de castraciones quirúrgicas 2024-2025, Municipalidad de Comodoro Rivadavia https://datos.comodoro.gov.ar