Andrea Mutura encontró en el fisicoculturismo mucho más que una disciplina deportiva. En diálogo con Del Mar Digital, la atleta contó cómo comenzó en este mundo hace cinco años, luego de que un entrenador la invitara a probar suerte en las competencias.
“Yo estaba entrenando tranquila en un gimnasio y un entrenador me dijo: ‘Andrea, vos tenés potencial para competir’. Mi primera respuesta fue: ‘Ya estoy grande para esto’”, recordó entre risas. Sin embargo, esa frase quedó dando vueltas en su cabeza y al día siguiente decidió aceptar el desafío.
Desde entonces, no paró más. “Hoy ya lo tomo como un estilo de vida”, aseguró la deportista, quien explicó que el cambio no fue solamente físico, sino también mental y emocional. “Me ayudó muchísimo la disciplina y el orden. Me ordenó la vida”, afirmó.
Mutura señaló que el proceso para llegar a una competencia es largo y requiere preparación constante. “Mínimo es un año de entrenamiento. Vas viendo qué ejercicios te favorecen, cómo responde tu cuerpo, cómo es tu alimentación y qué tenés que mejorar”, explicó. Además, destacó que en el fisicoculturismo no solo se evalúa el cuerpo, sino también la puesta en escena. “Es un todo: las poses, la caminata, el maquillaje, el peinado, la bikini, cómo te mostrás en la tarima. No es solamente tener músculos”, indicó.
Sobre las exigencias del deporte, reconoció que uno de los mayores desafíos fue la alimentación y la organización diaria. “Hasta tenemos que pesar la comida. Al principio me costaba mucho organizarme, pero después se vuelve un hábito”, comentó.
La atleta también habló sobre el trabajo mental que implica competir y sostuvo que cada participante vive un esfuerzo similar. “No soy de mirar a la competidora y pensar qué usa o qué hace. Yo disfruto mucho mi trabajo y sé todo el sacrificio que hay detrás”, expresó.
Actualmente, Andrea continúa preparándose para nuevas competencias previstas para este 2026 y adelantó que también busca enfocarse en otros proyectos personales ligados al entrenamiento y al acompañamiento de mujeres. “Amo entrenar mujeres. Me gusta trabajar primero desde lo interno y después desde lo físico”, remarcó.
Finalmente, dejó una reflexión sobre el esfuerzo que demanda el fisicoculturismo: “Son años de trabajo y constancia. En la tarima tenés apenas unos segundos para mostrar todo el esfuerzo de un año entero”.