La Selección Argentina protagonizó una remontada épica que quedará guardada en las páginas más gloriosas de la historia de los Mundiales. Luego de revertir un adverso 2-0 frente a Egipto en los octavos de final disputados en Atlanta, los futbolistas conducidos por Lionel Scaloni trasladaron la locura del campo de juego directamente a la intimidad del vestuario, donde desataron un festejo descontrolado que reflejó el inmenso desahogo de todo el plantel.
A través de registros compartidos en las plataformas digitales oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de transmisiones en vivo realizadas por el defensor Nicolás Otamendi, se pudo observar el estado de felicidad total que invadió a la delegación albiceleste. Entre gritos, saltos, abrazos colectivos y los tradicionales cánticos de la hinchada, los futbolistas celebraron el agónico pase a cuartos de final luego de estar al borde de la eliminación hasta el minuto 79 del encuentro.
El gran protagonista de la jornada volvió a ser Lionel Messi, quien lideró la reacción futbolística y anímica del equipo nacional. El capitán mandó el centro para el descuento de Cristian “Cuti” Romero y, cuatro minutos después, anotó el empate parcial antes del definitivo 3-2 sellado por Enzo Fernández. El ’10’ terminó el encuentro quebrando en llanto de emoción sobre el césped y fue lanzado por el aire por sus propios compañeros al concluir el cotejo.
“Fue un poco por la felicidad, por el desahogo, porque queríamos seguir estando. No podía terminar como hoy, no nos queremos ir”, declaró conmovido el astro rosarino en diálogo con la prensa internacional tras el infartante desenlace. El capitán ponderó el temple de sus compañeros al asegurar que “no es fácil levantar un 2-0, pero este grupo nunca baja los brazos”, catalogando como una verdadera “locura” el esfuerzo entregado en Atlanta para mantener vivo el sueño en la Copa del Mundo.