El peor amanecer de domingo para los residentes en las arterias mencionadas. El agua de vereda a vereda, el agua en patios y cubriendo jardines, y los vecinos rezando para que el agua escurra y no ingrese a las viviendas, aunque en alguna de ellas fue inevitable.
El mismo sector se convierte en criticas lagunas con cada lluvia. Y hay quienes contabilizan más de 16 “inundaciones” en estos últimos años. Barreras, bolsones de arena, obras domésticas preventivas que de nada sirven a la hora de parar el tránsito del agua.
Y las obras de infraestructura que se hacen esperar.
