La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en los últimos años. El gobierno brasileño evalúa nuevas medidas diplomáticas luego de las declaraciones del presidente Javier Milei contra su par Luiz Inácio Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
La crisis se desató tras la participación de Milei en un acto político en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. Durante su discurso, lanzó fuertes críticas contra Lula y también apuntó contra Alexandre de Moraes, magistrado que interviene en causas vinculadas al expresidente Jair Bolsonaro.
Como respuesta, el Palacio de Itamaraty convocó de urgencia a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, mientras el canciller Mauro Vieira encabeza reuniones para definir los próximos pasos de la política exterior brasileña. Según trascendió, el Gobierno de Lula considera que las expresiones de Milei representan una situación sin precedentes en más de dos siglos de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Desde Brasil también remarcaron que las declaraciones constituyen una injerencia en asuntos internos y fueron rechazadas por distintas autoridades políticas y judiciales. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, cuestionó los ataques y defendió la independencia de las instituciones brasileñas.
Mientras tanto, la Casa Rosada sigue de cerca la evolución del conflicto, en un contexto en el que Brasil continúa siendo el principal socio comercial de la Argentina. La expectativa está puesta en las decisiones que adopte Itamaraty, que podrían profundizar la crisis diplomática entre ambos gobiernos.