El conflicto estalló a pocos días del lanzamiento oficial, ya que los pequeños comercios reportan faltantes constantes o entregas muy por debajo de lo solicitado. Mientras tanto, en las grandes cadenas de supermercados el abastecimiento se mantiene regular desde el primer día de ventas, el pasado 30 de abril.
El vicepresidente de la UKRA, Ernesto Acuña, explicó que el esquema actual de distribución perjudica a los locales de barrio y fomenta la especulación. Según indicó, el precio mayorista para el comerciante ronda los $1.500 para poder vender el paquete a $2.000 al público. Sin embargo, algunos distribuidores optan por destinar el producto directamente al consumidor final o a revendedores.
“Panini le vende a los distribuidores para que estos se la vendan a $1.500 al kiosquero, y el kiosquero la ofrece a $2.000. El distribuidor, en vez de vender todo al kiosco, destina los paquetes al consumidor final, llegando a ofrecerlos hasta $15.000 cada uno”, afirmó Acuña en declaraciones a Infobae.
Asimismo, el dirigente señaló que un lote de 1.000 paquetes implica una inversión de 1,5 millones de pesos para un kiosquero, con una ganancia estimada en 500.000 pesos, la cual no puede concretarse debido a la falta de mercadería.
Desde la entidad gremial adelantaron que, tras los reclamos, la entrega de álbumes y figuritas se normalizaría a partir de este miércoles.