Según los datos de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), 5.372 personas murieron en territorio congoleño, mientras que se registraron dos fallecimientos en Kenia y otros dos en Uganda. Las cifras corresponden al relevamiento difundido el lunes 2 de noviembre.
La expansión del virus encendió las alarmas sanitarias en la región. Uganda fue el primer país en registrar contagios provenientes del Congo, con 20 casos. Sin embargo, las autoridades lograron contener la propagación y en agosto declararon al país libre de la enfermedad. En octubre, Kenia confirmó nueve contagios, mientras que Nigeria notificó un caso en una mujer suiza de 42 años que había viajado previamente a Uganda.
Una variante sin tratamiento específico
El brote está provocado por el virus Bundibugyo, una variante identificada por primera vez en 2007 en Uganda. A diferencia de otras cepas más conocidas, no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados para combatirla.
Ante la gravedad de la situación, los organismos sanitarios comenzaron ensayos clínicos con Ervebo, una vacuna desarrollada contra la variante Zaire. Sin embargo, su efectividad frente a Bundibugyo todavía no está comprobada y su utilización tiene carácter experimental.
Cómo se transmite y cuáles son los síntomas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó que el ébola se transmite mediante el contacto directo con sangre, secreciones y otros fluidos corporales de personas infectadas. También puede propagarse a través de superficies contaminadas y durante prácticas funerarias que impliquen contacto con los cuerpos de personas fallecidas.
El organismo aclaró que el virus no se transmite por el aire. El período de incubación puede extenderse entre 2 y 21 días.
Los primeros síntomas incluyen fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza y de garganta. En etapas posteriores pueden aparecer vómitos, diarrea y complicaciones graves en los riñones y el hígado, además de hemorragias internas.
La similitud de los síntomas iniciales con otras enfermedades, como la malaria, dificulta la detección temprana. Mientras tanto, la propagación a cuatro países y la ausencia de herramientas específicas para combatir esta variante mantienen en alerta a las autoridades sanitarias africanas.
