En términos técnicos, la placa africana se está fragmentando en dos subplacas: la Somalí (de menor tamaño) y la Nubia (la más grande). Este fenómeno se produce por un movimiento divergente, donde ambas masas de tierra se alejan entre sí de manera constante.
De acuerdo con el informe científico, el motor de este desplazamiento se encuentra en las profundidades de la litosfera. La dinámica interna del manto terrestre y el movimiento de rocas parcialmente fundidas bajo la superficie están empujando las placas, generando una tensión que fractura la corteza de manera irreversible.
El Sistema Rift de África Oriental: la zona cero
El epicentro de esta transformación es el Sistema Rift de África Oriental (EARS), una de las grietas más extensas y activas de la Tierra. Esta fractura se extiende a lo largo de miles de kilómetros y atraviesa una decena de naciones, convirtiéndose en el laboratorio geológico más importante del mundo para observar el nacimiento de un océano.
Los países que se encuentran directamente afectados por esta grieta colosal son:
- Etiopía y Kenia.
- República Democrática del Congo y Uganda.
- Ruanda, Burundi y Zambia.
- Tanzania, Malawi y Mozambique.
Un futuro de dos continentes
Si bien para los tiempos humanos este cambio resulta imperceptible, la evidencia geológica es irrefutable. En el futuro, el agua del Océano Índico inundará la depresión del Rift, separando definitivamente el “cuerno de África” del resto del bloque continental.
Este proceso no solo rediseñará los mapas, sino que alterará los ecosistemas y la biodiversidad de toda la región, consolidando a África como el único lugar del mundo donde se puede ver, en tiempo real, cómo la Tierra se prepara para dar a luz a un nuevo mar.