En la antesala del cruce de este viernes entre la Selección Argentina y Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026, las miradas se posan sobre las particulares historias de vida que componen al seleccionado africano. Entre ellas, resalta con fuerza la de Roberto “Pico” Lopes, el defensor central de 34 años que nació en Dublín, Irlanda, y que llegó a vestir la camiseta de los “Tiburones Azules” tras un inédito proceso de reclutamiento a través de la red laboral LinkedIn.
Lopes nació en 1992 en la capital irlandesa, fruto de la relación entre su madre de origen local y su padre caboverdiano. Durante sus primeros años en el fútbol, el marcador central alternaba su carrera amateur con sus obligaciones diarias como asesor comercial dentro de un banco. Su realidad futbolística dio un vuelco en 2017 cuando se incorporó al Shamrock Rovers de la primera división de Irlanda, una vidriera que le permitió ser detectado al año siguiente por Rui Águas, el por entonces director técnico de Cabo Verde.
El entrenador se encontraba en la búsqueda de futbolistas con ascendencia directa en el país africano y decidió contactar al defensor por una vía poco convencional. El primer mensaje llegó a su perfil de LinkedIn escrito en portugués —idioma oficial de la nación isleña—, por lo que Lopes decidió ignorarlo de inmediato bajo la sospecha de que se trataba de una cuenta falsa o correo no deseado. Nueve meses más tarde, Águas insistió con un segundo texto redactado en inglés, logrando finalmente la atención del jugador y su posterior aceptación para sumarse al seleccionado.
El debut oficial de “Pico” se produjo en 2019 y desde ese momento se transformó en una pieza inamovible de la estructura defensiva, acumulando 48 compromisos internacionales y completando la totalidad de los minutos durante los tres partidos de la fase de grupos de la presente cita mundialista. Su llamativo apodo, además, se consolidó en honor al Pico do Monte Gordo —una imponente montaña caboverdiana— y a su traducción en el criollo local como “hombre fuerte”. Este viernes en Miami, el empleado bancario que fue descubierto por redes sociales asumirá el desafío más complejo de su trayectoria: intentar frenar a Lionel Messi.