En las últimas horas, el Poder Ejecutivo Nacional comenzó a evaluar de forma concreta la posibilidad de declarar un asueto administrativo o un feriado nacional para las jornadas posteriores al trascendental partido frente a España. Fuentes oficiales confirmaron que la medida “está en evaluación” y forma parte del diseño de un masivo operativo de seguridad pública que se desplegará para recibir al plantel comandado por Lionel Scaloni, independientemente del resultado deportivo que se obtenga en los Estados Unidos.
La ingeniería gubernamental trabaja sobre diversos escenarios de arribo, traslado y contención de masas, supeditados rigurosamente a la agenda que finalmente defina la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y a la voluntad de los propios futbolistas. La Casa Rosada mantiene como antecedente directo e inmediato lo ocurrido en diciembre de 2022, cuando la administración de Alberto Fernández decretó feriado nacional dos días después de la final para permitir que la ciudadanía celebrara junto a los campeones del mundo. En esta oportunidad, las autoridades debaten si aplicar un feriado generalizado —que paralice la actividad pública y privada— o restringirlo a un asueto que afecte únicamente al empleo estatal nacional.
Sin embargo, la formalización del ofrecimiento logístico se topa con un fuerte escollo político: la fría y tensa relación institucional que el presidente Javier Milei mantiene con el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, profundizada por las auditorías oficiales de ARCA y la embestida gubernamental por imponer las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Desde los despachos de Balcarce 50 aclararon que buscan separar las disputas judiciales del plano operativo. De hecho, la instrucción del mandatario es poner a disposición el histórico balcón de la Casa de Gobierno con la condición explícita de que el edificio quede completamente vacío de funcionarios políticos, garantizando una foto exclusiva para los jugadores y la gente.