Luego de que los futbolistas dirigidos por Lionel Scaloni exhibieran un trapo con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” durante los festejos en Atlanta, la discusión por la soberanía de las islas del Atlántico Sur se reinstaló con fuerza en el corazón del Reino Unido. En un giro editorial sumamente significativo, el prestigioso diario británico The Guardian publicó un artículo donde le exige formalmente a la corona reabrir los canales de negociación diplomática con la República Argentina.
La postura, plasmada por el reconocido columnista y periodista Simon Jenkins, argumenta que el sostenimiento colonial del archipiélago atenta contra la lógica global contemporánea. “No pueden ser británicas para siempre”, disparó de forma tajante el autor, quien fundamentó su análisis bajo el concepto de un “sentido común geográfico”. Además, Jenkins expresó su deseo de que la masiva repercusión que tuvo la imagen del seleccionado albiceleste con la bandera soberana en los Estados Unidos sirva como un verdadero detonante político en Europa: “Sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante el partido sacudiera a alguien para que pase a la acción”.
El artículo desglosa con dureza el costo financiero que representa para el Estado británico el mantenimiento de la base militar en el Atlántico Sur, un gasto que Jenkins no dudó en calificar como un despropósito para el erario público. “Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”, fustigó el analista. En esa misma línea, emparentó la situación con el histórico acuerdo bilateral cerrado esta semana entre el Reino Unido y España, el cual determinó la eliminación de la histórica verja fronteriza de Gibraltar tras décadas de disputas.
Al momento de revisar los antecedentes históricos, la columna de The Guardian desempolvó los archivos de la década de 1970, recordando que antes del conflicto bélico de 1982, Londres y Buenos Aires mantenían avanzadas tratativas para una transferencia paulatina de la soberanía, impulsada por las Naciones Unidas. Jenkins detalló que para 1971 ya existían convenios que permitían a los isleños viajar al continente para abastecerse y utilizar servicios médicos, generando lazos estrechos con sus vecinos costeros. Bajo esa óptica, el periodista lamentó que la irrupción de la guerra congelara las discusiones por más de 40 años, ignorando el hecho de que un entendimiento previo “podría haber salvado cientos de vidas y miles de libras”.
Finalmente, el influyente matutino minimizó el peso legal del referéndum realizado en las islas en el año 2013, donde el 99,8% de los habitantes votó por continuar bajo la tutela de la corona, señalando que dicho resultado no es un justificativo eterno frente al avance de la historia. “La realidad es que estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo y los reclamos argentinos no se irán a ningún lado”, concluyó Jenkins, instando al Ministerio de Asuntos Exteriores y al de Defensa a abandonar la pasividad y tener “el coraje” de sentarse nuevamente a negociar con el gobierno argentino.