La reciente eliminación de la Dirección Nacional del INTA, confirmada en un decreto del 8 de julio, genera preocupación entre los técnicos y trabajadores del organismo. La medida modifica el histórico consejo directivo, que funcionaba como un cogobierno entre el sector público y privado, encargado de planificar planes de mediano plazo para la institución.
Según explicaron desde el INTA, la estructura vigente se mantuvo durante distintos gobiernos de distintas orientaciones políticas, pero la falta de definición actual genera incertidumbre sobre el futuro del organismo. “Todavía no se tomaron definiciones, no hay nada escrito ni nada definido. No sabemos dónde estamos parados”, afirmó Alfonso Beloqui, referente
El consejo estaba compuesto por representantes del sector privado, incluyendo cinco de las organizaciones agropecuarias más importantes del país, además de técnicos y otros colaboradores. La eliminación de la dirección nacional impacta también en el financiamiento de programas regionales, especialmente en la Patagonia, donde existen consejos locales que definían políticas y líneas de trabajo.
Beloqui destacó que aunque la multa financiera no es grande, empieza a sentirse en la operación de algunos programas. “Hicimos visibilización, aunque nuestro trabajo es principalmente técnico. Por suerte, la situación se manifestó en la agenda parlamentaria y ahora depende de la discusión en diputados y senadores”, concluyó.